Mostrando entradas con la etiqueta NAVIDAD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NAVIDAD. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de diciembre de 2014

Navidad en un poblado chino

Como no podía ser de otra manera, aprovecho esta historia que me ha contado Wang para felicitar la Navidad a todos los amigos y lectores de este blog


Es una historia real, que al parecer acaba de suceder en China. Sabemos que es real porque Wang conoce el sitio donde ha sucedido y a algunos de sus protagonistas. 

El hecho es que un acaudalado millonario chino ha arrasado el poblado de chozas de madera donde nació y pasó su infancia, para construir en su lugar una urbanización de lujo a los habitantes de dicho poblado.

 Podéis consultar aquí la noticia.

Ya sabéis que no soy muy amigo de este tipo de gestos, en los que un benefactor millonario dedica una gran cantidad de dinero para alguna problemática social. En España tenemos por ejemplo el muchimillonario Amancio Ortega, con sus controvertidas donaciones a Cáritas.

Pragmáticamente, estas donaciones alivian y solucionan sin duda algunas situaciones de sufrimiento, pero más allá de su utilidad coyuntural, fomentan un modelo de supuesta solidaridad y de ayuda que me recuerdan a la filantropía del siglo XIX y nos proponen la beneficencia privada y la graciabilidad como el camino para reparar las injusticias y la desigualdad. Por mi parte, prefiero modelos basados en la redistribución de rentas a través de los impuestos y la definición de unos derechos sociales garantizados para todos mediante el Estado.

Pero hoy no es el día de reflexionar sobre esto, ni en estas fechas me apetece daros la tabarra con el tema. Simplemente quiero compartir con vosotros algunos aspectos de la noticia de este millonario chino y su poblado.

Porque esta noticia me parece que tiene algunos matices diferentes a otras iniciativas filantrópicas que de cuando en cuando aparecen.

 Xiong Shuihua, que así se llama el millonario, dice que podía permitirse este regalo “porque había ganado tanto dinero que no sabría qué hacer con él, y no quería olvidar mis raíces”. “Yo siempre pago mis deudas, y quería asegurarme de que a las personas que me ayudaron a mi y a mi familia cuando era más joven, les fuera devuelto el favor".

Me parece que el gesto y las manifestaciones de este rico chino traslucen una genuina preocupación por sus congéneres, así como un profundo respeto por sus raíces familiares. Por mi parte me lo imagino de niño viviendo con su familia en ese poblado, pobre pero feliz; con muchas carencias, pero protegido por su familia y por sus vecinos, con la seguridad que proporcionan esas redes de ayuda mútua que tejen los seres humanos en entornos difíciles. Y volviendo años más tarde a ese poblado, agradecido y decidido a cambiar para siempre las condiciones de vida del mismo.

A mí me ha parecido una buena historia. Que habla de ayuda mútua, de raíces, de protección, de gratitud, de compartir... Valores que os deseo que nuncan falten en vuestras vidas y con los que aprovechamos Wang y yo para desearos una Feliz Navidad.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lo aprendimos en la infancia

A modo de felicitación de Navidad, hoy quiero compartir con vosotros este escrito de Robert Fulghum, de su libro "Todo lo que realmente necesito saber lo aprendí en el jardín de infancia".

Estas son las cosas que yo aprendí:

Compartir todo, 
jugar sin hacer trampa,
no pegar a la gente,
poner las cosas donde las encontré,
limpiar mis propios líos, 
no coger cosas que no son mías, 
decir perdón cuando hiero a alguien,
lavarme las manos antes de comer, 
tirar de la cadena del servicio,
vivir una vida equilibrada,
aprender algo, pensar algo, 
dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días,
echarme la siesta cada tarde. 

Cuando salgo al mundo, tener cuidado del tráfico,
agarrarme de la mano y permanecer juntos, 
estar atento a las maravillas. 

Recordar la vieja semilla en el plato: las raíces van para abajo y la planta crece para arriba y realmente nadie sabe cómo ni porqué, pero nosotros somos igual que esto, el pez dorado y la tortuga e incluso la semilla morirán. Y nosotros también. Y recuerda la primera palabra que aprendiste: MIRAR, todo lo que necesitas saber está ahí, en alguna parte...

        Coge cualquiera de estas normas y llévala al mundo adulto, a tu familia, a tu trabajo, a tu pueblo, a tu país y seguirá siendo verdad, échate la siesta... e imagina que tienes capacidad para poner las cosas en su sitio o de limpiar tus propios líos cuando las cosas no van bien... Y continúa siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cundo salgas al mundo es mejor que te agarres de la mano y permanezcas junto a alguien.

* * *

A todos nuestros amigos y lectores, a todos los que están comprometidos con mejorar la realidad, y en especial, a todos los que lo están pasando mal en estos tiempos difíciles, Wang y yo os ofrecemos nuestras manos y os deseamos FELIZ NAVIDAD.