miércoles, 18 de septiembre de 2019

De la política (o del modo de resolver problemas)


Sé que la política es un arte complejo. Los asuntos a resolver son fruto de una interacción de variables tan interdependientes y las decisiones a tomar tienen repercusiones en tantas esferas que hace que deban tomarse con el máximo rigor.

 

Pero también sé que en raras ocasiones es así. La mayoría de decisiones en la política se toman por cuestiones emocionales, que muchas veces tienen bastante poco de racional. Los argumentos se simplifican y las medidas a tomar se convierten en meras caricaturas de lo que deberían ser las soluciones a los problemas.

Caricaturas que sin embargo se implementan en la práctica y que los técnicos encargados de desarrollarlas tienen que ingeniárselas para dotarlas de un mínimo sentido de manera que, si no solucionan los problemas, al menos no los empeoren. Tarea que en muchas ocasiones es imposible, dado el nivel de disparate en el diseño de las mismas.

Como sabéis, no soy un experto en política. Pero he presenciado y he sido testigo de numerosas puestas en marcha de medidas, sobre todo en materia de política social, que responden a escasos criterios técnicos o, por llamarlo de algún modo, científicos (en el sentido de que se haya fundamentado y probado que aplicando esas medidas se va a conseguir determinados resultados).

En este sentido, otras áreas de la política social nos llevan años luz al sistema de servicios sociales, donde lo que funciona o no para resolver las complejas realidades que debemos abordar en exclusiva o en colaboración con otros (en el supuesto que sepamos primero cuáles son esas realidades, que esa es otra...) entra en el terreno del azar más que en otra cosa.

Y no es que carezcamos en el sistema de la capacidad para generar la tecnología necesaria que nos permita diseñar esas medidas. A pesar de lo deficiente de nuestros sistemas de información, hay suficientes estudios, experiencias y profesionales en los que fundamentarlas.

El problema más bien es una política basada en las ocurrencias y apetencias del político de turno. Ocurrencias que responden a cualquier tipo de presiones y motivaciones (desde las más mezquinas a las más bienintencionadas) en lugar de estar basadas en el mejor modo de resolver los problemas.


El mantenimiento de esta situación durante las últimas décadas ha dado lugar a unas estructuras organizativas y a una planificación del Sistema de Servicios Sociales que, actualmente, le hacen tan operativamente ineficiente como prescindible.

Lo confuso e inadecuado del objeto atribuido a los Servicios Sociales les ha convertido en una maquinaria administrativa dedicada a gestionar prestaciones y servicios que apenas solucionan los problemas que pretenden, jalonadas por algunas iniciativas que, aunque pudieran hacerlo, dificilmente se consolidan.

Superar y salir de esta situación a base de ocurrencias es algo que no nos podemos permitir por más tiempo, a no ser que sigamos, como hasta ahora, dando la espalda a los grandes problemas que padecen numerosos ciudadanos, especialmente los más débiles.


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La política es el arte de buscar problemas, 

encontrarlos, hacer un diagnóstico falso 

y aplicar después los remedios equivocados. 

Groucho Marx

 

lunes, 19 de agosto de 2019

Detrás del barco

Hace aproximadamente un año, (ver entrada) el verano pasado, el barco "Aquarius", con medio millar de personas migrantes rescatadas de una muerte segura en el Mediterráneo, ponía a prueba nuestras más profundas convicciones éticas como sociedad desafiando nuestra capacidad para compartir y proporcionar un hogar seguro a esas personas.


Este mes de agosto otro barco, el "Open Arms", hace lo mismo. Y como era de prever, nada ha cambiado sustancialmente. La política migratoria europea se reduce a lo mismo: cerrar fronteras para preservar lo que entendemos nuestro territorio, el cual no estamos dispuestos a compartir. Que el Mediterráneo se haya convertido por ello en un auténtico cementerio no parece importarnos demasiado.

Y si nos remueve la conciencia un poco, siempre podemos lanzar unas migajas de solidaridad (como siempre hacemos con los débiles) y dejaremos entrar a unos pocos de ellos. Pero de reformas profundas en la política migratoria, ni hablar. Y de ponernos de acuerdo los paises europeos para dar respuesta y solucionar lo que es una tragedia de dimensiones insoportables, tampoco.

¿Cómo puede ser esto así? ¿Cómo nuestra opulenta sociedad, con recursos despilfarrados por todos los sitios, no podemos compartir algunos de ellos para evitar tanta muerte y tanto sufrimiento?

Creo que lo que hay en el fondo es la constatación de que no creemos en el valor universal de la vida humana. La vida humana no vale nada y mucho menos, la vida de los que nada tienen.

Por eso seguirán muriendo personas en el mar.

Por eso seguirán sin respuesta los grandes desafíos de la política social en nuestras sociedades.

Y es que detrás del barco lo que hay es un espejo. Un espejo que refleja lo peor de nuestra condición como seres humanos.

*****


"El espejo ve hermoso al hombre,
el espejo ama al hombre,
otro espejo ve feísimo al hombre, y lo odia;
y es siempre el mismo ser el que produce las impresiones."
                                                  Marqués de Sade.

domingo, 4 de agosto de 2019

Cuaderno de vacaciones

Uno de los temas estrella este verano ha sido el lamentable espectáculo que han dado los partidos de izquierda durante su fracasado intento de constituir un gobierno para la nación. 


Como los malos estudiantes, han decidido dejarse la materia para septiembre, así que Wang y yo, comprometidos con la vertiente pedagógica de este blog, hemos decidido mandarles unas tareas para que recuperen contenidos y puedan superar con éxito el próximo examen.

Llevan tanto retraso que es importante que hagan las tareas todos los días, un rato por la mañana y otro por la tarde, antes de irse a la piscina o a jugar con los amigos.

Las preguntas a contestar (reflexionar y contestar razonadamente)  en la asignatura de política social son las siguientes: 

En materia de vivienda:
¿Cómo se va a garantizar el derecho de todos los ciudadanos a tener una vivienda digna? ¿Se van a limitar alquileres? ¿Se van a promocionar alquileres sociales? ¿Cuantos son necesarios, dónde y en qué medida? ¿Se va a construir vivienda pública? ¿Dónde y cuánta? ¿Qué alternativas de alojamiento hay que desarrollar en los casos de desahucios, personas sin hogar, familias con ingresos insuficientes...?

En materia de salud:
¿Qué papel va a desarrollar el gobierno de la nación para ayudar a las Comunidades Autónomas a superar los graves problemas que tiene la sanidad? ¿Cómo se va a promocionar la Sanidad Pública? ¿Cómos se va a garantizar el acceso de los ciudadanos a todas las prestaciones sanitarias de modo uniforme en todo el Estado? ¿Cómo se va a garantizar la universalidad de la sanidad y que no quede excluida de la misma ninguna persona o colectivo? ¿Qué medidas se proponen en cuanto al gasto farmacéutico? ¿Es excesivo o insuficiente?

En materia de educación:
¿Se va a intentar consensuar entre todos los grupos políticos una Ley y un modelo educativo con vocación de permanencia en el tiempo? ¿Qué medidas concretas se proponen para el fracaso escolar o el absentismo? ¿Se va a universalizar la educación entre 0 y 3 años? ¿Cómo se va a impulsar la gratuidad real de la enseñanza? ¿Se va a desarrollar la gratuidad de material escolar? ¿Y la de los comedores escolares?

En materia de empleo:
¿Qué programas de empleo se van a desarrollar para colectivos con especiales dificultades de acceso al mismo? ¿Cómo se va a garantizar el empleo digno en cuanto a condiciones y remuneración? ¿Qué medidas de conciliación familiar-laboral deben asumirse por las empresas?

En materia de garantía de ingresos:
¿Cómo se va a garantizar a todos los ciudadanos unos ingresos mínimos para vivir con dignidad? ¿Se va a seguir desarrollando a través del empleo, o hay que desarrollar nuevas medidas? ¿Qué modelo de Rentas Sociales se propone? ¿Con qué grado de universalidad o condicionalidad? ¿Cúal es el papel del Estado respecto a las Comunidades Autónomas? ¿Qué medidas se van a desarrollar para que los ciudadanos puedan afrontar los gastos mínimos vitales: energía, suministros...? ¿A través de qué estructuras administrativas se van a desarrollar? ¿Qué política se propone en materia de pensiones?

En materia de servicios sociales:
¿Es necesario un sistema de servicios sociales? ¿A qué se tiene que dedicar? ¿Cúal es el papel del Estado en relación a las Comunidades Autónomas? ¿Cómo ha de estructurarse la atención primaria del sistema? ¿Va a continuar el Plan Concertado? ¿Va a desarrollarse una Ley General de Servicios Sociales? ¿Con qué contenidos? ¿Y la especializada: protección a la infancia, violencia contra la mujer, otros servicios sociales especializados...? ¿Qué modelo de relación público-privado-social se propone? ¿El sistema de atención a la dependencia forma parte de Servicios Sociales o es un Sistema diferente?
 
Otras materias: 
¿Se plantea alguna reforma constitucional con incidencia en la política social? ¿Qué se propone respecto a la modificación del Artículo 135, que prioriza el pago de la deuda pública respecto a cualquier otro gasto del Estado? ¿Va a mantenerse así? ¿Van a modificarse en la Constitución denominaciones anacrónicas u obsoletas? ¿Qué se propone en materia migratoria? ¿Y de cooperación con paises menos desarrollados?
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¡Ah! Se me olvidaba. Estas preguntas las tiene que responder cada partido de izquierdas por separado y luego toca el trabajo en grupo. Ponerlo en común. Y aviso que Wang, como profesor, le da mucha importancia a ésto último.

Ya véis que no son preguntas exhaustivas. Es difícil resumir en un cuadernillo de vacaciones para agosto una tarea que la izquierda debería haber consensuado hace años. El retraso es importante, pero si se aplican y consiguen contestar mínimamente a todas estas preguntas, intentando encontrar puntos comunes, es posible que, aunque sea con un aprobado raspado, pasen de curso.

Porque repetir curso sería, en este caso, un auténtico drama.

martes, 30 de julio de 2019

¿Cómo lo llamamos?

Hace poco más de un año proponía referirme al Sistema Público de Servicios Sociales como "El innombrable". En esta entrada con ese nombre daba las razones para ello al tiempo que denunciaba una estrategia de invisibilización del sistema que no tenía otro objeto que su sustitución por prácticas asistenciales y prestacionistas.


Pues bien, he de reconocer que estaba equivocado. Ese tipo de prácticas benéfico-asistenciales están tan arraigadas, extendidas e implantadas en el Sistema que lo han colonizado casi por completo, por lo que no hacen falta más estrategias para el desarrollo de las mismas.

El problema en realidad es cómo denominar a los departamentos encargados de gestionar unos servicios sociales que han renunciado a un objeto propio intentando intervenir con lo que el resto de sistemas no quieren abordar, mediante unas prácticas dirigidas fundamentalmente a paliar las situaciones sin que los verdaderos problemas de la gente se solucionen, al tiempo que se asumen las funciones de control social y de liberar de responsabilidades a ese resto de sistemas y actores.

Claro, volver a denominaciones antiguas como "Beneficencia" o "Asistencia Social", (que reflejan mucho mejor lo que hacemos en el Sistema) es algo que no nos podemos permitir. Hablar de pobreza nos resulta tan incómodo que le tenemos que poner apellidos (infantil, energética...) para poder hacerlo. 

Así que lo mejor es ponerles a esos departamentos (Ministerios, Consejerías, Concejalías o Delegaciones...) nombres rimbombantes donde no se nombre a los Servicios Sociales (identificados con esas prácticas que describo) y referirnos a unos génericos, por ejemplo "Bienestar Social", o "Derechos Sociales", cuya inconcreción nos permite desarrollar cualquier tipo de política, por rancia, anticuada o ineficaz que resulte.

Aquí tenéis por ejemplo un mapa, elaborado por el compañero Rafael Arredondo, recogiendo todas las recientes denominaciones del Sistema en las distintas Comunidades Autónomas. No deja de sorprender la ausencia de la denominación de "Servicios Sociales" cuando todas las Leyes Autonómicas de Servicios Sociales sí que se denominan de esta manera.

Arredondo Quijada, R. "El Trabajo Social, de la austeridad a la invisibilidad", en Revista de Servicios Sociales y Política Social nº 113, Consejo General del Trabajo Social. Pg. 114. (Enlace)







 La deriva en el sentido de ocultar la denominación es imparable. Así, recientemente, las compañeras del Colegio Oficial de Trabajo Social de Asturias han sacado un comunicado (enlace)  oponiéndose al cambio de denominación reciente en su Consejería, que pasa a denominarse "de Derechos Sociales y Bienestar".

La confusión terminológica es tal que, naturalmente, impide que podamos hablar de Sistema de Servicios Sociales.

Y como primicia, os dejo un pequeño diálogo de cómo se generan estas denominaciones. Uno piensa que estas denominaciones surgen tras sesudos debates entre políticos asesorados por una pléyade de técnicos que argumentan los diferentes matices que las mismas tienen de manera que reflejen lo mejor posible la realidad social concreta y el aparato político-administrativo que se diseña para gestionarla.

Os sorprenderá que os diga que no, pero la cosa viene a ser más o menos así. Imaginad una reunión en cualquiera de los Ayuntamientos recién constituidos. El Alcalde, con los concejales de su equipo de gobierno, discuten sobre la próximas delegaciones: (con las adaptaciones oportunas, diaólogos parecidos se dan en las Comunidades Autónomas y entre Presidente y Consejeros)

Un concejal cualquiera, llamémosle Mariano, a punto de terminar la reunión:
  • Alcalde, que nos hemos olvidao de los Servicios Sociales.
  • ¿Pero qué dices, Mariano? ¿No te acuerdas que hemos dicho que tú te ibas a ocupar de los asuntos de la Tercera Edad y la Susana de la Asociación de las Amas de Casa?
Otro concejal, Jaime "el enterao":
  •  Eso son políticas sectoriales, creo que Mariano se refiere a lo de las asistentas, las que dan las ayudas y tramitan la dependencia...
  • (Mariano) Justo a eso me refiero.
  • (Alcalde). Pues cógelo tu también. Apunta, para Mariano el Cementerio, las Basuras, Mayores y Servicios Sociales. 
  • (Mariano) Pues yo creo que esas cosas de los asuntos sociales se les dan mejor a las mujeres. ¿Por qué no lo coges tú, Susana?
  •  (Jaime). Sí, es verdad. Yo creo que lo puede llevar Susana y de paso, aprovechamos para cambiar el nombre a su delegación. Es que Servicios Sociales está ya muy visto y suena un poco anticuao. Como lleva también la Asociación esa podemos llamarla "Participación ciudadana y derechos sociales".
  • (Susana) Lo que digáis. El nombre mola.
  • (Mariano). Pero aunque yo no lleve los Servicios Sociales, cobraré lo mismo ¿no?
  • (Alcalde). Que sí Mariano, no seas pesao con las perras....