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viernes, 8 de agosto de 2014

Macedonia de verano

Vacaciones. Para mí, tiempo para descansar, para relajarse, para estar con otros... o con los mismos, pero de otra manera. Tiempo para pensar, para leer, para reflexionar, alejados del trajín del trabajo y la vida cotidiana. Tiempo para experimentar y descubrir.


 Por Prezado E, en Flickr
Os traigo una entrada veraniega, en la que me atrevo a compartir con vosotros unas cuantas reflexiones y experiencias que están configurando el crisol en el que se están desarrollando mis vacaciones. Sólo son apuntes que, probablemente, habremos de desarrollar con más profundidad en futuras entradas.

El tiempo. De que estamos viviendo un tiempo apasionante, no tengo ninguna duda. La crisis ha removido las entrañas de nuestro sistema y algo nuevo va a surgir. Cómo será y donde nos llevará es lo interesante. Por mi parte ando expectante y alerta ante los signos de esa transformación. ¿Nos conducirá hacia una sociedad más humana y solidaria? Eso espero.

La política. Menos los que lo tienen todo y desde su seguridad nada necesitan, el resto anda en transformación. Nuevos partidos políticos proponiendo nuevas formas de participar en política. Viejos partidos políticos intentando renovarse para responder a los retos actuales. ¿Conseguirán revertir la profunda desafección que la sociedad tiene ante los políticos? Veremos.

El altruismo. Según la R.A.E. "Diligencia en procurar el bien ajeno aún a costa del propio." Como parecen demostrar los últimos estudios de los científicos sociales o incluso de la neurociencia, el ser humano, en cuanto a animal, es de naturaleza altruista. La generosidad y la cooperación nos hacen más eficaces como especie. Confiaremos en ello.

La complejidad. Es la clave. No hay explicaciones fáciles, no hay soluciones simples. Todo está interrelacionado y hay un factor de impredecibilidad que, paradojicamente, hay que tener en cuenta. Sólo el diálogo, la comprensión y aceptación de diferentes puntos de vista nos pueden guiar en la construcción de los lugares comunes.

Lo digital.  La revolución que la irrupción del mundo digital ha supuesto en nuestras vidas es de tal magnitud que nos cuesta comprender sus efectos. El acceso a una información hasta hace poco impensable. Nuevos modos de relacionarse, de compartir con los demás. El verdadero desafío de todo ello: el compatibilizarlo con el mundo analógico.

Nuestra profesión. Como siempre, con un montón de retos por delante. Desde mi punto de vista, con el desafío de saber organizarnos para responder adecuadamente a la sociedad en este mundo tan complejo.

Y la lectura, el ocio, el deporte... Actividades y dimensiones que me parecen imprescindibles. Conocer gente que se propone retos y los consigue (o no).  El valor del esfuerzo por encima del resultado. La solidaridad, el compartir (otra vez más).

Por lo demás os cuento que Wang, como todos los años, se ha marchado a su país para visitar a su familia. Espero que vuelva pronto aunque con él, nunca se sabe.

http://www.visitaporelmoncayo.com/
Y termino esta entrada con una recomendación: se trata de un blog cuyos autores (generosos y enamorados de su tierra) he tenido oportunidad de conocer este verano. Se llama "Visita por el Moncayo" y os invito a que le echeís un ojo, mucho más si pensáis en algún momento daros un paseo por estos rincones.

Hasta la próxima.


martes, 28 de enero de 2014

Pequeñas identidades

Soy funcionario público, Trabajador Social en Servicios Sociales y vivo en el medio rural. Entre otras muchas dimensiones, éstas son tres realidades que configuran mi persona. Y las tres tienen algo en común: son realidades poco reconocidas, con escaso prestigio social y sobre las que gravitan montones de prejucios que las estigmatizan.


Cada una de estas realidades daría para varias entradas y reflexiones en este blog. 

Con respecto a mi profesión, en el imaginario popular somos principalmente una especie de "conseguidores de recursos" (especialmente dinero) para "gente con necesidades" ("pobres", en una palabra). Es una especie de reduccionismo que a veces compartimos con otras profesiones: por ejemplo todos saben que los psicólogos son la profesión encargada de tratar a los locos o que los enfermeros son los que ponen las inyecciones que les manda el médico correspondiente.

Siempre me he preguntado porqué esta especie de caricaturas profesionales están tan arraigadas en la población general y entre grupos de profesionales. ¿Desconocimiento? ¿Intereses corporativos? ¿Estrategias de desprestigio? ¿Errores profesionales? Seguro que un poco de todo.

En cualquier caso, si ser Trabajador Social ya es algo que tiene escaso reconocimiento social, ser Trabajador Social en Servicios Sociales es absolutamente esquizofrénico. No, no es una metáfora. Y os lo explico.

Paul Watzlawick, en su clásico libro "Pragmática de la comunicación humana"  nos explica que, ante la autodefinición que de sí mismo puede realizar una persona, los demás tenemos tres opciones: confirmar esa definición, rechazarla o desconfirmarla.

Pues bien, yo sostengo que como profesionales, estamos  sometidos a una contínua e intensa desconfirmación por parte del poder político. Como muy bien dice Watzlawick en su libro, "la desconfirmación ya no se refiere a la verdad o falsedad (...) de la definición que alguien da de sí mismo, sino más bien niega la realidad de ese alguien como fuente de tal definición. En otras palabras, mientras el rechazo equivale al mensaje: "estás equivocado", la desconfirmación afirma de hecho: "tu no existes". (pg.87)

Y la indiferencia, el no importas, no existes... es lo peor que puede hacerse con una persona o profesional. Como bien se expresa en el libro que os cito: "No podría idearse un castigo más monstruoso, aun cuando ello fuera físicamente posible, que soltar a un indivíduo en una sociedad y hacer que pasara totalmente desapercibido para sus miembros".

Es algo  que, lamentablemente, están experimentando de una forma muy intensa l@s compañer@s de Castilla-La Mancha. Ninguneados por el poder político, están viendo como se destruyen sus puestos de trabajo y con ellos, el Sistema Público de Servicios Sociales en el que trabajan. Os enlazo aquí la página de la plataforma que han creado para la defensa del mismo. ¡Ánimo, compañer@s!

Una muestra más del talante de los gobernantes actuales hacia los servicios sociales: no importáis, sois prescindibles, no pasa nada si existís o no.

Sometidos a semejantes desconfirmaciones no es de extrañar que los Trabajadores Sociales ocupemos un puesto bastante bajo en cuanto a felicidad laboral. Podéis consultarlo en este enlace a la encuesta que Adecco realizó sobre el tema.


Pero sigamos con las realidades que os nombraba al principio. En cuanto a la última que citaba, la del medio rural... La gente de los pueblos también llevamos lo nuestro. La cantidad de estigmas que caen sobre nosotros es inmensa. Principalmente de dos tipos. A veces se habla del medio rural como un lugar bucólico, inmaculado y romántico, donde la solidaridad, la ayuda mútua y la tranquilidad están conservadas, ajenas al individualismo y al estres de la gran ciudad. En otras ocasiones se habla de nosotros como personas empobrecidas, con falta de recursos (personales y de los otros), carentes de las oportunidades formativas, laborares, relacionales y de ocio que tienen también en las ciudades. Pues ni una cosa ni otra, sino todo lo contrario.

Y llego para terminar, a la primera cuestión. A veces, cuando digo que soy funcionario me siento como en una reunión de alcohólicos anónimos. "Me llamo Pedro y soy funcionario..." Como si tuviera un defecto, una enfermedad o algo de lo que arrepentirme. Por momentos, la ideología neoliberal ha calado fuerte en la población y ésta se ha lanzado a estigmatizar a los funcionarios y a culparlos del excesivo gasto público, convirtíendose así en cómplice inconsciente del desmantelamiento de lo público. Ahora que lo público, lo de todos, está en riesgo y lo privado se está quitando la careta y mostrando a las claras a quién sirve, espero que los vientos cambien.

Pero aunque de momento los vientos vengan en contra, yo me siento orgulloso de mis pequeñas identidades: de ser de pueblo, de ser Trabajador Social y de trabajar en lo público. Entre otras cosas.