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martes, 6 de septiembre de 2016

Hola otra vez



Retomo hoy de nuevo el rumbo de este blog. Desde mi última entrada, allá por el mes de febrero, han pasado más de seis meses. Tras estos meses siguen en pie muchas de las sensaciones con las que me despedía, en especial el desánimo sobre la realidad y los derroteros por los que discurren tanto el trabajo social como los servicios sociales.

 

Pero he podido descansar un poco del quehacer bloguero y siento que es hora de comenzar otra nueva etapa. Le he dado varias vueltas al proyecto y he decidido que voy a continuar con el mismo formato. Principalmente porque le he cogido cariño y también porque los objetivos de este blog son bastante humildes.

Como escribí en su día para la presentación de este blog, allá por sus inicios hace casi cinco años, escribo principalmente para mí mismo, respondiendo a mi necesidad de expresar y compartir lo que pienso y siento en mi quehacer profesional. Escribir es una de las cosas que me ayuda con el desánimo que os comentaba al principio y con la dureza que muchas veces tiene nuestro trabajo.

No estoy interesado en llegar a un gran número de personas (sería iluso pensarlo por mi parte, y dada además la temática que tratamos), ni posicionarme como referencia de nada. Me siento mucho más que satisfecho con la cantidad de amig@s y compañer@s, (muchos de la profesión y algunos de fuera de ella), a los que les interesa lo que escribo, lo comparten, difunden y me ayudan con sus comentarios a seguir reflexionando y escribiendo. Gracias a todos y cuento con vosotros en esta nueva etapa.

Como no podía ser de otra manera, aunque no he publicado he seguido escribiendo durante estos meses, así que os amenazo con que tengo varias entradas preparadas a las que iré dando salida durante las próximas semanas. Veremos la periodicidad en función de los feed-backs que vayan teniendo. Tras ellas la intención es mantener al menos una entrada mensual. Veremos.

La temática seguirá siendo la misma: resumidamente, todo lo relacionado con la política social, desde diferentes ópticas y niveles.

¡Ah! Casi se me olvida… Wang ha vuelto de nuevo a vivir conmigo. Ha regresado de China tan lúcido, inocente y cascarrabias como siempre. Ya os contaré sus andanzas de vez en cuando.

Un abrazo a tod@s.

* * * 

P.D. Mientras estaba escribiendo esta entrada y resolviendo mis dudas sobre retomar o no el blog, me llegó la propuesta que nos hacía el compañero Rafa sobre una publicación conjunta de la Blogotsfera. Su propuesta me ha llevado a revisar mis entradas y los comentarios y aportaciones que muchas personas habéis ido haciendo a las mismas, tanto en el blog como en las redes sociales. Todo ello me ha animado a continuar con el blog, así que os comunico que, aunque la responsabilidad es mía, vosotros tenéis en gran parte la culpa de que vuelva.

Aprovecho para poneros los enlaces a las entradas que he seleccionado para esa publicación, que básicamente son las que más impacto tuvieron en su día. Son las siguientes:





domingo, 7 de junio de 2015

Del futuro de los Servicios Sociales y otras películas...

Últimamente el compañero Nacho y yo hemos iniciado un diálogo bloguero sobre nuestra visión del Sistema de Servicios Sociales. Como siempre,  él aporta su pragmatismo y su optimismo. Por mi parte intento avisar de los riesgos utilizando cierto tono escéptico e irónico que tal vez no siempre se entienda.



Ante mis apreciaciones sobre la crisis del Sistema de Servicios Sociales y sobre la deriva en la que el Trabajo Social y los Servicios Sociales nos encontramos, Nacho viene a contraargumentar que no todo está perdido. Que hay muchas iniciativas en los Servicios Sociales donde se trabaja muy bien, desarrollando programas, proyectos y atenciones muy adecuados. Actuaciones que trascienden la política benéfico-asistencialista a la que muchas veces nos empujan, para entrar en territorios de promoción y de incremento del bienestar que son la verdadera esencia de nuestro quehacer.

Podría decir que esas iniciativas son aisladas e insuficientes, pero no lo haré. De sobras sé, pues a lo largo de mis años de ejercicio profesional he podido presenciarlo, que las "buenas prácticas" (aunque no me gusta esta terminología), están muy extendidas en nuestra profesión. Sé de cantidad de centros y de profesionales que trabajan de una manera muy correcta, que desarrollan proyectos de mucha calidad, que son capaces de responder a la realidad social actual de una forma muy útil. Del mismo modo que conozco (las he nombrado muchas veces) auténticas iniciativas de reforma y denuncia social, que entroncan directamente con la verdadera razón de ser del Trabajo Social y que utilizan metodologías participativas y comunitarias con mucho acierto.

Tal vez os parezca una aberración, pero no he visto la película Matrix, a la que se refiere Nacho en su entrada. Lo he intentado un par de veces, pero no he conseguido terminarla. De todos modos, estoy de acuerdo con él. No pienso que los centros en los que se trabaja bien sean el último reducto para el Trabajo Social o los Servicios Sociales.

Dicho lo cual, también he de plantear que la gran mayoría de estas iniciativas son realizadas a costa exclusiva de los hombros de los profesionales, obligados a realizarlas con escasos medios y reconocimiento. Lo cual, obviamente no les quita ningún mérito, más bien al contrario. Pero sí que les añade algunos riesgos. Por ejemplo, en muchas ocasiones, al no ser asumidas por las instituciones ni demandadas por la ciudadanía son iniciativas prescindibles.

En todo caso, me parece que Nacho tiene razón cuando intenta señalar lo positivo del sistema. Muchas veces miramos más lo negativo, lo que nos falta, que lo que hacemos y así no ponemos en valor nuestros aciertos ni nuestra utilidad.

Eso compensa otras estrategias, como la que utilizo yo en algunas ocasiones. Señalar los riesgos. Tal vez abuse de ello o, en alguna ocasión, me permita alguna licencia con el ánimo de remover y perturbar.

En este sentido, hace ya tiempo que hice mía esta reflexión de Jorge Barudy, reflexión que he convertido en una de mis guías para ejercer el trabajo social:

“...no me veo como el detentor de un poder para cambiar, cuidar, ayudar o hacerme cargo de alguien, sino más bien como una persona capaz de relacionarme con otros para perturbarles, a raíz de mi creatividad, en el sentido de estimular sus potencialidades y sus posibilidades de cambio. Los límites de mi acción están determinados por mi propia estructura y por mi reflexión ética, realizada en el marco de un trabajo en equipo que me permite evaluar en cada momento los riesgos de mis intervenciones para la vida de las personas implicadas, así como para la mía.” 

Por todo ello, pido disculpas si alguien se siente perturbado en demasía por algunas de mis reflexiones. Tan sólo pretendo que, en servicios sociales, no nos pase como a los protagonistas de la película de Amenabar, "Los Otros", y nos demos cuenta demasiado tarde de que estamos muertos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El año de la serpiente

Yo tampoco lo sabía, pero Wang me ha explicado que acabamos de entrar en el año de la serpiente. Para los que no estéis familiarizados con el horóscopo chino, éste se basa en ciclos de doce años cada uno de los cuales representa a uno de los animales que, según la mitología china, participaron en la carrera para asistir al banquete del emperador. Pues bien, el año pasado fué el año del dragón y el 23 de febrero de este año comenzó el de la serpiente (de agua, para más señas).

Cuando Wang me explicaba todo esto, yo le decía que me parece un año muy apropiado para nuestro país. A la luz de las últimas noticias que están acaeciendo en España, uno tiene la sensación de estar rodeado de serpientes. Sucias, viscosas, oscuras y peligrosas serpientes.

  • No te equivoques, -me replica Wang-. En Occidente pensaís en las serpientes como unos seres sibilinos y peligrosos, pero en nuestra cultura china a los nacidos bajo este signo se les considera inteligentes, encantadores, apasionados, elegantes, misteriosos y muy familiares.
  • Pues entonces no sé que pensar, -le confesaba-.  Reconozco que a mí las serpientes me dan un poco de asco y es asco sobre todo lo que siento cuando analizo la realidad política y social española.
  • Bueno, creo que es algo que tendrás que superar. El asco, al igual que el miedo, nos paralizan y nos impiden avanzar.Es imprescindible un cambio de mirada, pensar en positivo.
  •  Tal vez tengas razón, amigo. Pero la verdad es que ando algo desesperanzado ultimamente. Acaba de comenzar este año de la serpiente y ya tengo ganas de que se pase... Por cierto Wang, ¿cual es el animal para el próximo año?
  •  El caballo, un animal creativo y poderoso aunque emocionalmente inestable. Pero aún queda mucho para que entre el próximo año.

Y así, entre caballos, serpientes y horóscopos chinos, la conversación con mi amigo me ha ido reconfortando. Y he pensado que da igual lo que nos pase, mientras tengamos amigos con los que conversar y en los que apoyarnos.


Lo cual me lleva inevitablemente a la blogotsfera. La verdad es que cuando comencé este blog no me había imaginado que poco poco iríamos formando parte de una red como ésta. Una red compuesta de amigos digitales (bueno, algunos más digitales y otros más analógicos) con los que, a través de nuestras entradas y en los grupos de redes sociales vamos conversando sobre diferentes aspectos y vertientes de nuestra apasionante y dificil profesión. Y no solamente entre los blogueros, sino entre el montón de amig@s que leen y comentan nuestras entradas y nos animan a seguir escribiendo.


Sin duda, esta macroconversación digital, al igual que mis conversaciones con Wang, es muy reconfortante y a mí me está ayudando a superar las dificultades del día a día y a mejorar mi quehacer profesional.

Por eso, gracias, amigos. ¡Y Feliz año de la Serpiente!


miércoles, 13 de marzo de 2013

Tres preguntas.

Mientras espero a ver cómo me queda la tarta que tengo en el horno sobre una experiencia de trabajo social en otros países, voy a dedicar la entrada de esta semana a otro de los encargos que gustosamente asumimos en la blogotsfera: dar difusión a los contenidos del XII Congreso Estatal del Trabajo Social


Congreso que hace unos días el Consejo General de nuestra profesión convocó para los días 14 a 16 de noviembre, encargándose de organizarlo en esta ocasión el Colegio de Málaga, a los que desde aquí felicito por el compromiso y les envío todos mis ánimos para el trabajo que un evento así supone.

Esperamos que sea un éxito y cuente con una participación masiva de profesionales, en uno de los encuentros más trascendentes que una profesión puede tener. Poco a poco se irán difundiendo contenidos, programa, ponentes, temas... De momento sabemos ya el lugar concreto (Marbella) y el lema: "La intervención social en tiempos de malestares. Sabemos, podemos, queremos".

El compañero Joaquín ya ha comentado lo que le sugiere el lema en esta entrada de su blog. Comparto sus apreciaciones sobre lo acertado del lema: la intervención social, la intervención psicosocial, el malestar, nos sugieren la esencia misma de nuestra profesión. Como bien señala en dicha entrada una de las definiciones sobre el objeto del trabajo social que más consenso cuenta es la defendida por Teresa Zamanillo en este sentido, de la cual os pongo el enlace de uno de sus artículos más conocidos sobre el tema en la Revista Cuadernos de Trabajo Social.

Por mi parte, la segunda parte del lema: "Sabemos, Podemos, Queremos.", lleva desde que la conocí dando unas cuantas vueltas por mi cabeza. El problema es que lo ha hecho en forma de preguntas.

¿Sabemos? Sin duda. Nuestra profesión lleva más de un siglo dando respuesta a diferentes situaciones de malestar. Montones de grandes autores nos han dejado y dejan un legado de teorías, modelos, métodos y técnicas con las que construir intervenciones eficaces ante diversos problemas. Y cantidad de profesionales de todos los países llevan construyendo en la práctica dichas intervenciones. Tal vez nos haya faltado un poco de difundir, escribir, sistematizar... volcados y urgidos muchas veces en la práctica hemos olvidado un tanto la teorización, la elaboración, la investigación... Pero es algo de lo que cada vez somos más conscientes. A mi juicio, esta pregunta es la que menos dudas me genera.

¿Podemos? Con un poco más de dudas, pero quiero contestar afirmativamente también a esta pregunta. Muchos profesionales lo están demostrando en el día a día, enfrentados a situaciones muy difíciles y con contextos a veces nada favorables. Y sacando adelantes prestaciones, servicios, proyectos y programas que sin la aportación de nuestra disciplina serían inviables. Aquí es posible que en ocasiones nuestra profesión no haya tenido en la política social toda la presencia que hubiese sido necesaria. Diversos elementos históricos explican estas carencias, pero sin duda que cada vez más y mejor, nos estamos haciendo un hueco en la elaboración de las políticas sociales.

¿Queremos? No tiene discusión que a veces estamos descoordinados, que preferimos hacer la guerra por nuestra cuenta, que en ocasiones nos falta compromiso y nos sobran despistes,... pero sólo diré una cosa: si no quisiéramos no habríamos elegido una profesión tan apasionante como dura, difícil y no reconocida.

Hasta la próxima.