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domingo, 2 de agosto de 2015

Me llamo Pedro, y ¿soy alcohólico?

Alejémonos por unos momentos de la política social y los servicios sociales, tan protagonistas en este blog, y vamos a adentrarnos en otros territorios aledaños, también interesantes, como son los que atañen a la conducta humana y más concretamente a su determinación genética.



Pero tranquilos, que no está el horno veraniego para bollos y no tengo el cuerpo como para reflexiones demasiado profundas. Y supongo que vosotros tampoco. Pero la noticia que os voy a exponer a continuación, no podía dejarla pasar.

Ahora van unos investigadores americanos y concluyen que las personas con ojos azules tenemos más riesgo de caer en el alcoholismo que las que no los tienen. Parece que los genetistas en cuestión dicen haber encontrado una relación entre el color de los ojos y la dependencia al alcohol y concluyen que los componentes genéticos de ambos fenomenos pertenecen al mismo cromosoma. Podéis ver aquí la noticia.

Como os digo, no voy a traer aquí la cuestión de si la conducta humana está determinada genética o ambientalmente. Me parece un debate estéril que las teorías de la complejidad (Morín, Bronfenbrenner...), incluso los últimos avances neurocientíficos, han superado hace tiempo.

Por eso tengo que confesaros que me irrita un poco la simplificación que subyace detrás de noticias como ésta. Me irrita esa búsqueda compulsiva de nuestra sociedad por encontrar explicaciones simples, (lo más individuales y biológicas posibles), a problemas que sólo acaecen detrás de una tupida red de fenómenos complejos e interrelacionados.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo la ideología neoliberal gusta de estas explicaciones simples, que atribuyen a la responsabilidad individual fenómenos complejos como la pobreza o el desempleo.No quiero ni pensar, por ejemplo, qué puede ocurrir como a algun científico se le ocurra encontrar unos genes implicados en las situaciones de pobreza. Si para los ultraliberales que nos gobiernan si eres pobre es por tu culpa, (porque eres un vago y un degenerado que no se esfuerza lo suficiente), me pregunto qué puede pasar si además se demuestra que tienes los genes defectuosos.

Pero voy a dejar esta reflexión, que os prometí no hablar en esta entrada de política social. 
Por mi parte, tengo los ojos azules y no me considero alcohólico (aunque tal vez sea porque no tengo conciencia de enfermedad, que esa es otra...). Pero me quedo mucho más tranquilo pensando que si alguna vez lo soy podré responsabilizar a mis genes.

Mientras, me voy con Wang de copas. Estais invitados... siempre que no tengáis los ojos azules... ¡No quiero líos!

domingo, 19 de julio de 2015

Control de pobres

El Ayuntamiento de mi pueblo acaba de sacar una Nota Informativa que aún me tiene sorprendido. A modo de Bando, ha colgado en su página web y en las redes sociales la información de que hay un tipo de ayudas sociales que no da. Sí, lo habéis leído bien. Informa de las ayudas sociales que no da. Desconozco por qué hace esto, pero os lo transcribo y comento.




Así de claro, conciso y escueto como lo véis. Yo he visto muchas veces lo contrario. Ayuntamientos y otras entidades públicas (y privadas) que publicitan y difunden las ayudas sociales que promueven. A veces, incluso he criticado el uso propagandístico de esta difusión, pero os confieso que es la primera vez que veo algo así, una nota informando sobre una ayuda que no se da. A lo mejor es algo más habitual y frecuente de lo que a mí me parece, pero como yo es la primera vez que lo veo, la nota informativa en cuestión me ha sugerido unas cuantas preguntas.

Personalmente, me cuesta interpretarla. En primer lugar pensé que tal vez el Ayuntamiento quisiera dejar claras sus prioridades en el gasto social, y que dar ayudas sociales para un tema de ocio como es el uso de las piscinas no entraba dentro de estas prioridades. Si así fuera, me parecería un error. Financiar este tipo de actividades a muchas familias que de otra  manera no pueden permitírselas favorece sin duda la integración social y el bienestar de muchas de ellas. Pero puedo entender que, con unos recursos escasos y con otras necesidades básicas que cubrir, el Ayuntamiento prefiera dedicar sus esfuerzos presupuestarios a estas últimas.

Pero Wang me hizo caer en el error de este razonamiento. Si el Ayuntamiento hubiese pretendido eso, hubiera dado publicidad a las ayudas sociales que SI da. No sólo a las que niega. Este inapelable razonamiento de mi amigo me obligó a plantearme otras hipótesis.

Tal vez, entonces, mi Ayuntamiento esté iniciando una campaña para informar de lo que no hace en materia de política social y económica y a este bando le sigan otros muchos, de este tipo:

"Este Ayuntamiento INFORMA: que NO va a realizar ninguna operación económica ni va a mantener depósitos en entidades bancarias que estén promoviendo desahucios por razones hipotecarias."

O este otro. "Este Ayuntamiento INFORMA: que NO contrata ningún servicio ni suministro con proveedores de los que se conoce que realizan facturas sin IVA."

O este: "Este Ayuntamiento INFORMA: que NO da subvenciones a asociaciones de solidaridad con el pueblo Kurdo."

Pues tampoco debe ser eso, porque a la nota informativa que os comento no le ha seguido ninguna otra y además, Wang vuelve a señalarme que informar de todo lo que un Ayuntamiento NO hace puede ser sin duda una tarea de chinos.

De este modo, el misterio de la nota informativa ha generado en mí una nueva hipótesis. Sé que es un poco peregrina, y seguro que estoy equivocado, pero os la comparto.

¿Es posible, tal vez, que en las piscinas municipales alguna familia se haya comportado incívicamente y algún vecino, molesto por dicho comportamiento, haya preguntado al Ayuntamiento si esa familia estaba subvencionada para su acceso a la piscina? Os aseguro que se trata de una mera elucubración, pues no tengo ninguna información concreta al respecto. Ni Wang ni yo solemos frecuentar la piscina. Somos de talante más bien seco y nos remojamos la barriga sólo en la ducha.

Pero es una hipótesis basada en cosas que, como trabajador social, presencio con cierta frecuencia.
Muchos ciudadanos y muchos políticos exigen que las ayudas sociales consigan el control social de los pobres. Y cuando alguna familia en situación de exclusión social no se comporta de manera adecuada y no se integra según las normas de convivencia comunitarias, se plantea como estrategia (cuando no como castigo) la retirada de las ayudas sociales que pudiera estar percibiendo. Incluso en ocasiones se acusa a los Servicios Sociales (y por extensión a los Ayuntamientos que los sostienen) de haberles concedido de manera inadecuada a esas familias las ayudas o de no haberlas controlado de manera eficiente.

Personalmente creo que un sistema moderno de bienestar social debería tener separados los dos conceptos y las ayudas sociales no pueden ser un instrumento para el control social. El unirlos genera una serie de paradojas y contradicciones que, en última instancia, no hace sino incrementar los problemas de exclusión e integración social y nos hace retroceder como sociedad en materia de derechos sociales. Lamentablemente, no podemos presumir en nuestro país de tener un sistema de bienestar social demasiado moderno.

En todo caso, tal vez sea ésa la presión y la ideología que ha llevado a mi Ayuntamiento a sentirse en la obligación de emitir semejante nota informativa. Me gustaría pensar que no, y ver en el futuro una nota informativa como ésta:

"Este Ayuntamiento INFORMA: que SI da ayudas sociales para favorecer el acceso de todas las personas y familias que lo requieran a las piscinas municipales. Además, está poniendo todos los medios a su alcance para garantizar una adecuada convivencia en dicho recinto y se compromete a aplicar el mismo régimen sancionador a todas las personas, independientemente de las circuntancias económicas o personales que les hayan llevado a acceder al mismo."

Pero como digo, seguro que éste no es el caso y estoy equivocado. En todo caso, me gustaría que dejáseis en los comentarios vuestra opinión al respecto y si habéis tenido experiencias parecidas.

Mientras, y sin que sirva de precedente, Wang y yo nos vamos a la piscina.



martes, 29 de abril de 2014

Grandes infamias

Según el diccionario de la RAE, una infamia es una vileza o maldad. Pues no tengo ninguna duda. Las declaraciones de la Presidenta del Círculo de Empresarios de Madrid, una tal Mónica Oriol, son  verdaderamente infamantes.


by theEyZmaster

Mucho se ha escrito estos días sobre las declaraciones de esta "personaja" (dícese del ser humano con apariencia de persona pero cuyo comportamiento y actitudes impiden que se le considere como tal).  De nuevo una representante de nuestro más rancio empresariado español haciendo gala de los valores que defienden y en los que creen. Esos valores que explican nuestro nivel de subdesarrollo empresarial y económico respecto a los paises más avanzados de nuestro entorno.

No comentaré las manifestaciones que ha hecho sobre los jóvenes, sobre los "ni-nis" que no sirven para nada, sobre el Salario Mínimo... Ya han sido suficientemente calificadas, en sí mismas y a través de las múltiples respuestas que han recibido. Todas, por cierto,  bastante más respetuosas que las aseveraciones que las originaron. 

Nada nuevo, por otra parte. Ya hemos hablado en este blog sobre otras declaraciones muy parecidas que otros representantes del empresariado nos regalan de vez en cuando. Estas dos entradas, por ejemplo: "La diligencia" y "¡Valientes!", las dedicamos a comentar algunas de esas perlas tan retrógradas y tan brillantemente neoliberales.

Lo que sí comentaré es una de las ideas con las que esta persona (venga..., como se ha arrepentido démosle el beneficio de la duda) desarrolla sus argumentaciones. Para ella las prestaciones por desempleo no incentivan la búsqueda de empleo y favorecen el "parasitismo" entre los desempleados.

Estoy harto, pero que muy harto, de esta criminalización de los desempleados y de los excluidos con las que se argumenta y promueve la desaparición de las prestaciones de protección social. Lo que son problemas estructurales, como el paro o la exclusión social, son atribuidos a la responsabilidad individual. 

El mensaje es bien claro, del tipo: "Si estás en paro es porque no te mueves para encontrar trabajo, porque eres un vago o un aprovechado. Si te encuentras en situación de exclusión social es por tu culpa, porque eres un delincuente o un degenerado. No tenemos por tanto que darte ningún tipo de protección social." 

Esta gente considera que las prestaciones de protección social son una especie de zanahoria con la que premiar o castigar a la gente para que "se mueva" y según ellos se "active" hacia el mercado laboral. Es una línea de pensamiento tan simple como peligrosa.

Desde mi experiencia como trabajador social creo que debo transmitir a esta gente que las cosas son más complejas que todo eso. Que las personas no encuentran trabajo porque no lo hay y porque han carecido de las oportunidades y de las condiciones necesarias. Que las personas en situación de exclusión social se encuentran ahí como consecuencia de una serie de factores personales, familiares, sociales y estructurales complejamente entrelazados entre los cuales su actitud hacia el trabajo no es sino uno más de ellos, en ningún caso el principal.

Ni la prestación o subsidios por desempleo, ni las prestaciones de acción social, ni siquiera una hipotética renta básica universal (ver enlace), desincentivan a nadie para buscar empleo, ni vuelven ociosa a la gente.

Decir lo contrario es una infamia, o sea, una vileza y una maldad.


P.D. Wang y yo queremos dedicar esta entrada al Programa "Salvados" que emitió la Sexta el domingo pasado sobre  la Ley de Dependencia: "Los otros olvidados".

A Jordi Évole y a todos los que participaron, por su valentía y su denuncia. Pero en especial a dos colegas: Virginia y José Manuel, todo un ejemplo de lucha contra la vileza y contra la maldad.



jueves, 6 de febrero de 2014

¡Una de anchoas!

En la entrada anterior os comentaba que valoraría la actuación del Gobierno, que acaba de anunciar una serie de medidas para paliar la pobreza dentro del Plan Nacional para la Inclusión Social. Pues ahí va.



En esa entrada ya denuncié que se estaba haciendo un uso político y propagandístico de estas medidas, lo cual me parecería ya razón suficiente para oponernos a ellas.

http://www.flickr.com/photos/jenny-pics/10883280024/
Pero no se trata de oponernos o no a las mismas. El problema es que estoy ciertamente convencido de que este tipo de medidas en nada contribuyen a la reducción de la pobreza. Hasta la propia Directora General de Familia del Ministerio de Servicios Sociales reconoce que es "dar el pez y no la caña", en una metáfora que de tan manida ya me parece hasta insultante.

Es obsceno en estos momentos hablar de "peces y cañas". Es obsceno y cruel pensar y discutir si hay que entregar un pez o una caña a alguien que está en medio del río, ahogándose arrastrado por la corriente. En esta situación "dar peces" es cruel e insuficiente y en cuanto a "dar cañas" o "enseñar a pescar", que es la otra manera que tienen de denominar estas políticas en nada inocentes, se introduce un componente ideológico bastante peligroso.

Ese componente ideológico que atribuye al pobre la responsabilidad de su situación: si es pobre será por algo. En las versiones más suaves, es un ignorante que no sabe y al que hay que enseñar. En las más duras, que es un vago o un degenerado al que hay que castigar. Wang cree que es a esto último a lo que se refieren con lo de "dar caña"; (pobre Wang, qué lío lleva con el idioma...).

Está claro que eso de "dar peces" es el modelo por el que han optado para ayudar a la gente que se está ahogando en el río. No hace falta que les digamos que no lo van a conseguir. Ya lo saben y no les importa. 

Y por si fuera poco, además ya lo hemos visto más veces: al final a los pobres les llegarán unas tristes y escuálidas anchoas, ya veréis. El besugo, el lenguado y los grandes filetes de merluza y emperador se las seguirán reservando los ricos. Las condiciones serán tan restrictivas y el modo de gestión tan ineficaz que las ayudas serán al final algo anecdótico.

 Y en cuanto al modo de gestión... En la propia noticia del anuncio de estas medidas, que os vuelvo a enlazar aquí, ya se adivina el modelo. Transcribo literalmente lo que dice:

 "Su funcionamiento es relativamente sencillo. Por ejemplo, Cruz Roja, que acaba de recibir por primera vez para este tipo de gasto las ayudas de IRPF de 2013 para 2014, destina una ayuda máxima para luz, gas y agua de 90 euros por familia. Tras estudiar caso por caso, después tienen que presentar varios justificantes que acrediten que el dinero ha llegado a la familia. Así, si una familia en extrema necesidad requiere que le paguen la luz, Cruz Roja tiene que presentar al Gobierno el recibí de la familia, la copia de la factura de luz y un medio que garantice que ese dinero se ha destinado a pagar la factura, como un sello del banco o una impresión mecánica sobre la factura, según explican desde Cruz Roja. Todo ello para que cada euro destinado a las autonomías o a las ONG vaya de verdad a los que realmente más lo necesitan."

Como siempre modelos confusos, que mezclan la responsabilidad pública y la iniciativa social en un batiburrillo donde a la gente no se le reconoce derechos y se le somete a una inoperante discrecionalidad en las ayudas. Modelos que obvian el Sistema de Servicios Sociales y la red de atención que (cada vez menos) constituyen.

http://lattapiat.deviantart.com/art/The-Seine-277321243
Así, cuando una familia tenga problemas para pagar, pongamos por caso un recibo de la luz, puede acudir a Cáritas o a Cruz Roja, o a cualquiera de las ONGs que ejecutarán estas medidas. Allí se valorará su situación (una injerencia más en una función que debería ser pública) y se concederá o no esa ayuda. Claro que también esa familia puede acudir al alcalde de su pueblo o ciudad, que tal vez se la conceda directamente. En este último caso, al menos, la familia se ahorrará la valoración: tras la reforma de la administración local no habrá técnicos en los Ayuntamientos que la hagan.

Si algún Gobierno se plantea de verdad la lucha contra la pobreza, en primer lugar sería necesario una modificación de los mecanismos estructurales que la están creando. Una verdadera política fiscal y económica redistributiva acompañada de políticas sociales universales, que son las únicas que han demostrado su eficacia para conseguir la reducción de la pobreza.

Mientras tanto, este tipo de planes y medidas, (que por otra parte gozan de bastante crédito entre muchos sectores de la sociedad y en el ámbito político), no pasarán a mi juicio de ser algo más que un triste bocadillo de anchoas que se tira al río mientras le hacemos creer al que se está ahogando que le lanzamos un salvavidas.

 Oye, y tan anchos...

lunes, 3 de febrero de 2014

Hágase la luz

No me parece gratuito que, tras la fiesta de autocomplacencia que las fuerzas conservadoras acaban de celebrar este fin de semana, nos desayunemos el lunes con la noticia de que el Gobierno va a pagar la luz y el agua a los ciudadanos que estén en pobreza severa. Noticia.



http://www.flickr.com/photos/cfuentes/2258981346/lightbox/
Porque creo que ambos sucesos están relacionados. Como no podía ser de otra manera, en la convención (me pregunta Wang si se llama así porque pretenden "convencernos" de algo) que el Partido Popular ha celebrado estos días, la maquinaria propagandística que gestionan se ha hecho abundante eco de las loas y parabienes que en tal reunión han vertido sobre la magnífica gestión económica y social del Gobierno.

Pero como la realidad es tozuda y se empeña en demostrar que esa gestión ha sido una auténtica máquina de generar desigualdad y pobreza, había que completar el asunto anunciando medidas para los ciudadanos damnificados por su política.

Y es que hasta ahora la política de este Gobierno ha sido clara: sin salirse ni un ápice del catecismo neoliberal, la política económica ha estado dirigida a favorecer e incrementar los beneficios y rentas de las grandes corporaciones y empresas de las clases altas, creyendo que este enriquecimiento de los poderosos irá filtrándose en una especie de ósmosis social hacia las clases más desfavorecidas. Obviamente, esto no ha sucedido (y eso a pesar de la propaganda realizada sobre las bondades de los mecanismos benéfico-asistenciales). Si la realidad es tozuda los ricos lo son más, y tienen la mala costumbre de quedarse con el dinero que les llega. Aquí os dejo un enlace para que veáis como les ha ido en 2013 a los ricos.

El resultado es que cada vez más ciudadanos sufren los efectos de la pobreza. Y como eso es peligroso para los intereses de quien nos gobierna, hay que publicitar medidas con las que parezca que se ocupan de esos efectos. 

Así se anuncian las medidas para el 2014 del Plan Nacional de acción  para la Inclusión Social, para paliar los efectos de esa pobreza severa. Y entre estas medidas, ahora que está desgraciadamente de moda eso de la "pobreza energética", han incluido entre otras una especie de bonos o ayudas para pagar la luz y el agua a las familias que tengan menores y se encuentren en pobreza severa.

No seré yo quien me oponga a semejantes ayudas, pero creo que no sirven para nada y no son sino una muestra más de en lo que se ha convertido nuestro Estado de Bienestar. Un conjunto de retales y medidas absolutamente insuficientes en una sociedad que, mientras por una parte expulsa gente a velocidad de crucero, por otra les lanza migajas para sentirse bien.

Pero como no quiero cansaros, dejo la explicación de mi postura sobre este tipo de medidas para mi próxima entrada, en la que hablaré de anchoas y otros animales...




viernes, 30 de agosto de 2013

La batalla de la Teófila.

El otro día prometí dedicar una entrada sobre Teófila Martínez, alcaldesa de Cadiz y a sus declaraciones en las que viene a decir que los pobres, si piden ayudas, no pueden tener Twitter. Si la batalla de las Termópilas fue una confrontación de Esparta contra el Imperio Persa, la batalla de la Teófila representa la confrontación del imperio neoliberal conservador contra los pobres y desfavorecidos. Y sorprende lo combativos que son estos Teófilos cuando se enfrentan a las hordas de miserables y desheredados que ellos mismos han creado.


Leónidas en las Termópilas, por Jacques-Louis David (1814)
Y como si tengo que elegir un bando tengo claro de qué lugar estoy, asumiendo una representatividad que no tengo me atrevo a enviarle una carta a Téofila, casi a modo de misiva en tiempos de guerra.

"Alcaldesa Teófila:   

En primer lugar, y aunque te enfades, voy a tutearte. Yo sólo trato de usted a quien merece mi respeto y no es el caso. Pero no me malinterpretes, Teo, tampoco voy a caer en el insulto.

Sí me permitirás que te cuente una anécdota de mi trabajo.  Te digo primero que soy un pequeño Trabajador Social, intentando desde hace casi veinticinco años ayudar a personas y familias que atraviesan situaciones de malestar y sufrimiento e intentando transformar las estructuras que hacen eso posible. Nada especial. Uno más del montón de colegas profesionales (y de otras profesiones) que intentan hacer de esta sociedad un lugar más habitable para todos.

Un Trabajador Social como esos que trabajan en tu Ayuntamiento, y que, entre otras muchas cosas más importantes y que seguro que desconoces, tramitan las peticiones de ayuda de las personas y familias que lo están pasando mal. Sí, esas que se atreven a pedir para comer, o para que se les ayude con el pago de alguna factura. Esas que a veces, según tu criterio, tienen la desfachatez de tener Twitter.

Lo que te cuento sucedió hace ya unos años, aunque tampoco tantos...


En el equipo de mi  Centro habíamos decidido apoyar a una familia que estaba en una situación de dificultad con una ayuda de urgencia, para afrontar una serie de gastos sobrevenidos. En concreto el pago de un recibo de luz y una lavadora.
Tras todo el trabajo técnico, valoración, entrevistas... y el trabajo administrativo correspondiente, se tramitó la propuesta hacia los órganos del Ayuntamiento encargados de su resolución. En aquellos tiempos las ayudas de urgencia eran debatidas en una Comisión Informativa compuesta por diversos concejales, en un procedimiento que, a nuestro juicio, vulneraba más de un derecho de los beneficiarios. Pero así se funcionaba.

Pues bien, para nuestra perplejidad, y a pesar de contar con todo lo preceptivo y una propuesta técnica favorable, la ayuda de urgencia fue denegada por la fundada razón de que uno de los concejales (lo llamaré, por nombrarlo de alguna manera, Teófilo) había visto al cabeza de familia correspondiente entrar a un bar a tomar una cerveza. "Si tiene para cervezas que se pague lo demás", fue la sesuda argumentación de Teófilo.

Tal y como te lo cuento.


Intenté explicar a Teófilo que la ayuda era necesaria para la familia y que, además, formaba parte de un plan más amplio que pretendía apoyar a esa familia y modificar sus pautas disfuncionales. Le hablé de la complejidad de las dinámicas que se dan en las relaciones de ayuda, el difícil trabajo técnico necesario para diagnosticar, valorar y apoyar para que se superen este tipo de situaciones...

De nada sirvió. Teófilo había tomado ya su decisión.

Por eso no voy a explicarte a tí las cosas que le expliqué a él. Me pareceís demasiado parecidos y sé que no sois capaces (no queréis, vaya) desprenderos de vuestros prejuicios sobre las personas que lo pasan mal. Está demasiado anclado en vuestro ADN la convicción de que el pobre está en esa situación porque lo merece, porque es un vago o un degenerado. Estáis demasiado convencidos de que los desfavorecidos no lo son tanto: en el fondo son unos pícaros mentirosos que fingen su situación para acceder a ayudas públicas. Y pensáis además que el gasto social empleado en estas personas es, además de injusto e inmerecido, la causa de los males de este país.

"El triunfo de Baco o Los Borrachos" D. Velazquez (1629)
Por eso  me abstendré de intentar convencerte. Sé por experiencia que no sirve de nada y que con vuestro discurso, populista, demagógico y facilón, habéis conseguido engañar y tener de vuestra parte a una buena parte de la ciudadanía.

Pero sí te pediré una cosa. Vista la energía que te gastas contra los pobres y lo sensible que eres ante la injusticia y los adecuados destinos de los dineros públicos... ¿qué tal si aplicas los mismos criterios con los colegas de tu partido y los indecentes sueldos (y posiblemente sobresueldos) que perciben muchos de ellos sin que se les conozca ningún trabajo productivo? ¿porqué no exiges a los grandes empresarios, o a las grandes corporaciones financieras que justifiquen las cuantiosas subvenciones públicas que perciben? ¿porqué no denuncias con la misma energía todos los incumplimientos de los poderosas fortunas que se esconden en los paraisos fiscales, sin tributar en nuestro país lo que sin duda deberían?.

¡Ah!, perdona. Es que todos esos son de tu bando. Olvidaba por un momento que esa no es tu batalla. Tu cruzada es contra los débiles. Tal vez ganes. Tal vez no. En todo caso, me tendrás enfrente.

P.D.- Si te preguntas qué fue de Teófilo, te contaré. Además de una especie de talibán intransigente, Teófilo era torpe. Como dicen en mi pueblo, no sabía hacer ni la O con un canuto. Es decir, lo tenía todo para triunfar en política. Y casi lo hizo. Estuvo a punto de ser alcalde. Seguro que te suena la historia.

Recibe un cordial saludo."

sábado, 1 de diciembre de 2012

Una vivienda, por caridad...

Estamos en el año I d. M. (después de Mariano). Toda España está ocupada por los neo-liberales. ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles ciudadanos resiste todavía y siempre al invasor... 

Me he permitido esta adaptación libre de la famosa introducción a los comics de Asterix, porque creo que recoge fielmente lo que siento que en estos momentos está sucediendo en nuestro país con la política social y los servicios sociales. Una invasión de recortes, ideología trasnochada y privatizaciones que están dejando a los servicios sociales públicos en algo residual, pequeño, rodeado de enemigos que por todas partes quieren hacerlos desaparecer.

Y es que además de los recortes con los que pretenden acabar con el sistema (ya hemos hablado de los recortes en Dependencia, en el Plan Concertado y en tantos otros sitios y programas...) están apareciendo ahora nuevos ataques, estos más ideológicos, que propugnan una sustitución de los valores que sustentaban los servicios públicos de acción social (derechos sociales, universalidad, normalización...) por otros más propios de sistemas benéfico-asistenciales (graciabilidad, caridad, estigmatización...).

Pondré el último ejemplo que me ha golpeado. "La Comunidad de Madríd cede 1.000 viviendas a Cáritas" . Esta reciente noticia viene a resumir condensadamente todo un estilo de hacer política social. La PPolitica Social, la llamo yo.

Juro, prometo y lo que queráis que no tengo nada en contra de Cáritas. Al contrario. Me parece una entidad respetable y valoro su papel en el mundo de la acción social. Pero no me parece la institución a la que la Comunidad de Madrid deba ceder esas viviendas. Los irreductibles galos que aún creemos en los servicios públicos creemos que nadie mejor que la red de servicios sociales de esta Comunidad para gestionar esas viviendas.

El Sistema Público de Protección Social que llamamos Servicios Sociales cuenta con magníficos profesionales que conocen de primera mano las necesidades de vivienda de la población que más lo requiere. Cuentan con datos, experiencia, equipos profesionales habituados a trabajar para la inclusión social... ¿Quién mejor que ellos? Pero tienen un problema: son públicos. Y eso parece que a los gestores políticos actuales les produce urticaria.

Además de una operación de maquillaje, esta estrategia de las viviendas tiene una carga de profundidad, dirigida a los Servicios Sociales. "No importáis, no os consideramos, sois prescindibles".

Nunca habíamos previsto una vuelta tan atroz a la beneficencia. "Están locos, estos romanos..." que diría Obelix. Desde esta pequeña aldea digital, conectada con otras pequeñas aldeas digitales y virtuales, tenemos que resistir y defender los servicios sociales públicos. 

Por cierto ¿alguien tiene poción mágica?

domingo, 3 de junio de 2012

Algo hemos hecho mal... (Los míos II)


En la entrada anterior comenté algunas de mis preocupaciones sobre las reacciones de diversos grupos de personas aplaudiendo las restricciones de derechos a determinados colectivos. Lo hacía con motivo de una noticia de Badalona y mientras la comentaba, salía a los medios otra noticia parecida y mucho más cercana: el Gobierno de Aragón excluye a los inmigrantes "sin papeles" del acceso a las becas de comedor y de educación. Ver aquí el enlace a la noticia.

El que nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer,
 se le desarrollen ambas condiciones. (Les Luthiers)

En la noticia y en los debates y polémica que ha suscitado hay aspectos sugestivos, como por ejemplo la defensa que hacen los autores de la norma sobre que en realidad los emigrantes sin papeles no van a quedar excluidos del acceso a las becas, dado que podrán acceder a ellas a través de los servicios sociales. Reflexionar sobre el papel que se reserva así al sistema de servicios sociales, subsidiario del resto de sistemas, y dónde quedan conceptos como los de integración y normalización sería muy interesante, pero hoy quiero señalar de nuevo algo que me parece más preocupante y que es, como digo, las reacciones ciudadanas.

En los comentarios a la version digital de la noticia en el periódico hay bastantes que reflejan lo que quiero decir. Cito literalmente:
 "Mucha culpa de que tengamos las arcas vacías ha sido por dar y dar ayudas, subvenciones y todo tipo de facilidades a esta gente, becas, sanidad, educación, la mayor parte de ellos en situación irregular. Así que hacen bien en terminar con esto, y mejor harían expulsándolos de nuestro país. Id los que defendeís a sus paises, a ver qué es lo que os dan, ignorantes. Hace falta ser mendrugos."


Este comentario creo que resume la postura de muchas personas.  Las "arcas vacías" lo están debido al despilfarro en protección social a los extranjeros. Es una manera de pensar que me he encontrado recurrentemente en mi trabajo en Servicios Sociales, bajo diversas formas. Argumentos parecidos los he oído con mucha frecuencia dirigidos a los gitanos, a los drogodependientes, afectados de SIDA...

Vuelvo a citar:
"Esos que son tan solidarios con el dinero de todos, que se los lleven a sus casas y les den ellos de comer de su bolsillo, que ya vale de ser una ONG. Si aquí no hay trabajo que no vengan a vivir del cuento que para los españoles cotizando toda la vida no hay ayudas y para ellos todas las del mundo."

Iluso de mí, pensaba que la pelea que hemos tenido en servicios sociales cuando hemos sido acusados de estas maldades (ayudar a quien no se lo merecía, según esos criterios) había tenido sus frutos, pero tristemente veo que no. Tal vez estas posturas sólo estaban amortiguadas por una coyuntura económica favorable y ahora, con la crisis económica encima, afloran con toda su crudeza. Personalmente siempre me ha golpeado lo injusto de tales acusaciones, cuando además los que trabajamos en servicios sociales hemos presenciado lo escaso de la protección social a estos colectivos, y las insuficientes ayudas que hemos manejado.

Creo que en el sistema de servicios sociales (joven, fragmentado, con pocos recursos y escasamente reconocido) no hemos sido capaces de posicionarnos bien y explicar nuestros criterios, unificar posturas, transmitir a la sociedad qué entendemos por conceptos como el de protección social o el de estado de bienestar.
En mi pequeño territorio y parcela me siento también responsable. Seguro que tenía que haber explicado más, no haberme callado algunas veces, haber diseñado estrategias de sensibilización, de prevención o de educación para las que muchas veces no he querido o sabido encontrar tiempo.
También escribo este blog para reparar un pequeño trozo de ésto.

P.D. Ya que estamos, os pongo otro enlace que me han pasado: Los inmigrantes aportan más al Estado que lo que reciben... también en plena crisis.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Los míos (I)

    Asisto, perplejo y desilusionado, a la ofensiva de ideas que desde hace algunos meses vienen infiltrándose entre nosotros. Ideas que, desde el más rancio neoliberalismo (más bien neoconservadurismo y a veces, en el peor de los casos, otros neos más difíciles de nombrar, como el neoracismo) nos vienen a decir que la culpa de todos los males la tiene este despilfarrador estado de bienestar que hemos construido y con el que estamos subsidiando a extranjeros, vagos y otras gentes de mal vivir.
    Digo desilusionado porque uno creía que, después de unos cuantos años de estado social y democrático de derecho (Constitución dixit), estas ideas estarían superadas y sólo aparecerían cuando se estudiasen los orígenes de nuestro sistema social. Pero no. Resulta que estas ideas están más vivas que nunca y se expresan con una prepotencia y desde una superioridad moral que asusta.
    Se hacen presentes por ejemplo en las noticias cada vez más frecuentes sobre las políticas que se están ejecutando excluyendo a los extranjeros de nuestro sistema de servicios y prestaciones sociales. La última que me ha llamado la atención es la del alcalde de Badalona, que acaba de decidir que las personas que no lleven viviendo unos cuantos años en el municipio (aclara que no sólo los inmigrantes) no podrán acceder a ayudas "no básicas", como becas de comedor o ayudas para alquiler. De momento, ya me he quedado más tranquilo: sólo es para necesidades no básicas, como la comida y el alojamiento; las necesidades básicas como la manicura o la equitación deben estar garantizadas para todos.
   Lo que me preocupa, además del contenido de estas noticias, es el eco que obtienen en muchas personas. He comentado la noticia en distintos ámbitos y es muy frecuente escuchar como son legitimadas estas decisiones, a veces incluso admiradas. "Ya era hora" "Es que ya vale" "Nos quitan lo nuestro"... No tienen datos, no hacen análisis, pero mantienen una postura clara a favor de estas políticas restrictivas de derechos a distintos colectivos.
   En otro orden de cosas, lo preocupante de estas noticias es que dividen el mundo en dos: los míos y los que no son como yo. Y claro, ¿porqué he de pagar yo con mi dinero nada a gente que no es de los míos? Hoy son, por ejemplo, los de mi pueblo y los de fuera.
   Pero si esta idea arraiga y llevamos sus consecuencias hasta el final, también encontraremos justificaciones para legitimar otras divisiones: los que son de mi clase social y los que no; los que trabajan y pagan impuestos y los que no; los que están sanos y los que no; incluso los que piensan como yo y los que no.
   Como Wang es extranjero le he preguntado qué opina sobre estas políticas de exclusión y me ha explicado que él nunca las ha sufrido. Su familia siempre ha tenido dinero.