viernes, 8 de noviembre de 2013

Héroes y yogures caducados



Otro viernes negro, en el que los talibanes que nos gobiernan han dado un paso más en la imposición de su modelo de protección social y más concretamente, su modelo de Servicios Sociales.



A estas alturas, ya no nos sorprende. El desmantelamiento premeditado y sistemático de la red de servicios sociales es un hecho. Con la Ley de Dependencia muerta por inanición y el Sistema de Servicios Sociales Básicos con la fecha de caducidad estampada (como si de un yogur se tratara) gracias a la Reforma de la Administración Local, se completa el modelo de política social que las huestes neoconservadoras, aplicando las más estrictas medidas neoliberales, tenían diseñado.

Fin. Se acabó. Vayámonos despidiendo. Pero tampoco nos engañemos. Esto se veía venir.

En nuestro país no puede decirse que el Sistema de Servicios Sociales haya sido nunca demasiado sólido. Carentes de una Ley General, con normativa dispersa entre las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, financiados insuficientemente mediante un Plan Concertado y con subvenciones y programas más o menos coyunturales… Era más un espejismo que una realidad. Un espejismo que a veces nos ilusionó y que en ocasiones pensamos que nos serviría de guía para construir algo más contundente pero… espejismo al fin y al cabo.

Un espejismo que las élites económicas y políticas conservadoras que siempre nos han gobernado se encargaron de que no se hiciera realidad y que ahora, desprovistas de todo rubor y sin necesidad de permanecer en la sombra, se lo han cargado de un soplido.

La imposición del modelo alternativo hace ya mucho tiempo que fue desvelado: de la protección social de los individuos y familias desfavorecidas no debe encargarse el Estado. Ha de ser la propia sociedad, a través de sus mecanismos de solidaridad y ayuda mutua espontánea quien lo haga.

Y llevamos mucho tiempo asistiendo a un espectáculo bastante contradictorio. Mientras se van desmantelando todos los resortes del sistema público de protección social, se aplauden con fruición las maravillosas iniciativas solidarias que surgen en la sociedad y que pretenden proveer de esa protección social a los ciudadanos que la necesitan. El derecho es sustituido por la beneficencia, la justicia social por la limosna.

Los medios de comunicación, al servicio de las élites gobernantes, se han encargado de difundir y aplaudir este nuevo modelo. La exhibición del mismo cae en la obscenidad de los últimos programas televisivos en los que se apela a la solidaridad social para solucionar o aliviar los  sufrimientos causados por la desprotección social en la que se ha abandonado a los ciudadanos. Pero el asunto viene de mucho más atrás. Como ejemplo, ved esta portada de un suplemento dominical de hace unos años, al inicio de la crisis.

Se definen los verdaderos héroes de la crisis: los voluntarios de las grandes organizaciones de ayuda. En este caso, Cáritas. En otros, Cruz Roja o la multitud de ONGs que pueblan nuestro territorio. Y vuelvo a reiterar que no tengo nada en contra de estas organizaciones, sólo que siempre las he entendido como un complemento al sistema público de acción social. Nunca pensé que lo sustituirían.

¿Héroes? Wang me dice que hace tiempo que aprendió que ya no quedan héroes.

Yo le digo que lo que sí quedan de verdad son villanos. Esos que nos recuerdan que los yogures caducan.

jueves, 31 de octubre de 2013

Fontanería social

Estoy de obras en mi casa. Ya tiene unos cuantos años y necesitaba algunas reformas, entre ellas, la fontanería. Y mis conversaciones con albañiles y fontaneros me han sugerido unas cuantas reflexiones que me vais a permitir que comparta con vosotros.


http://www.flickr.com/photos/lefthandrotation/988177531/
Os contaba hace unos meses que los hospitales son unos lugares donde se establecen unas relaciones breves, pero muy intensas, y donde surgen conversaciones ciertamente curiosas. Pues he descubierto que hacer obras en casa es parecido. Debe ser que los entornos hostiles y cargados de emociones propician el diálogo sobre lo humano y sobre lo divino. (Nota al márgen: si pensaís que obrar en casa no es un entorno hostil y cargado de emociones, es que no habéis tenido esta "maravillosa" experiencia).

Pues lo dicho. Entre presupuestos, imprevistos y las vicisitudes propias de una obra, he podido hablar con los profesionales que la están haciendo de muchos temas. Naturalmente uno de ellos ha sido sobre la política y sobre la crisis económica. Tema recurrente, en el que estos amigos me contaban lo mal que lo están pasando para intentar sobrevivir, la radical reducción de personal que han tenido que hacer en sus pequeñas empresas, las dificultades y trabas administrativas que tienen que solventar cada día y la cantidad de familiares, compañeros y conocidos a los que la crisis ha expulsado del mundo del trabajo y del empleo.

Yo les contaba que en mi sector (funcionario, -con perdón y sin más especificaciones-, que uno a veces es muy prudente...), pasaba algo parecido. Recortes de personal, compañeros que se quedan en el camino y en general, dificultades cada vez mayores para realizar el trabajo. Y no es que no me creyeran, que sí que lo hacían, pero se quedaban pensando como si las dificultades que yo les contaba no fueran comparables a las suyas.

Venían a argumentarme que, aunque la situación fuese difícil para todos, al fin y al cabo su trabajo era mucho más penoso que el mío. A diferencia de mí, ellos no tenían un salario asegurado a fin de mes, ni las tardes libres, ni el cómodo trabajo de oficina que me atribuyen. El fontanero además me contaba algunos trabajos, ciertamente penosos e incómodos, que frecuentemente tiene que realizar.

http://www.flickr.com/photos/luisus_d/5347672983/
Ni el tiempo ni el entorno (escombros, polvo y tuberías viejas, ya os imagináis) permitían profundizar en la conversación. Si hubiese podido les hubiera explicado que hoy el salario ni el trabajo lo tenemos asegurado nadie (nuestros gobernantes ya se han encargado de ello, definiendo como privilegio insolidario el derecho a un trabajo fijo) y como la Reforma de la Administración Local se va a llevar por delante cantidad de puestos de trabajo en mi sector.

Y sobre la penosidad en mi trabajo... Ahí sí que hubiese tenido difícil la argumentación, porque los riesgos psicosociales del trabajo están infravalorados respecto a los físicos. Porque a nosotros, los que nos dedicamos a la intervención psicosocial, nos pasa igual que a los fontaneros. Nos toca frecuentemente "mojarnos" y embarrarnos (tenemos que tomar partido ante muchas desigualdades e injusticias sociales, bien concretas); tomamos contacto con realidades sucias y desagradables (maltratos, violencia, desamparos, negligencias, conflictos, miseria...); a menudo nos vamos a casa cansados y en ocasiones muy heridos (con esas heridas que presenciar el sufrimiento ajeno y las injusticias te dejan en el alma).

"Malos tiempos para tener una fontanería", oí que le decía a Wang mi fontanero.

"Sin duda", pensé yo.

jueves, 24 de octubre de 2013

Wang al rescate

La semana pasada escribí desde las tripas para intentar sacarme de encima ese sentimiento de derrota que las malas noticias que nos trajo me habían dejado. Bien, no lo conseguí del todo, pero...

 



Con el fin de semana y el inicio de la cotidianeidad que nos trae el lunes he ido viendo algunos brotes verdes. Estos sí, no los que nos quieren hacer ver los PPgobernantes ahora que enfilan la recta final de su mandato y se les aproxima el periodo preelectoral.

 [Abro un paréntesis: (presumen de tener una hoja de ruta marcada; sin duda. Consistía en acrecentar la crisis y el negro panorama económico al inicio de su mandato, para inducir miedo y justificar los recortes, y a continuación, como digo preparando las elecciones, decir que la crisis se ha solucionado como consecuencia de su gobierno. Así la crisis es causa del gobierno anterior y ellos la demostrada solución. Y si para eso hay que maquillar estadísticas, mentir, manipular o tergiversar, pues se hace. Es tan burdo y previsible que hasta me temo que les funcione.) Cierro paréntesis.]

Volviendo a mis brotes verdes, he estado intentando buscar algunas briznas de esperanza. Algunas buenas noticias que nos iluminaran un poco entre tanta podredumbre. Algo a lo que agarrarnos para pensar que no todo está perdido.

Y Wang, especialista como es en señalarme las cosas positivas, me ha recomendado mirar lo pequeño, lo cotidiano. Así lo he hecho.

Y he descubierto a un montón de compañer@s comprometidos en el día a día con su trabajo. Preocupados y un poco más desanimados que en otras ocaciones, pero comprometidos con los casos, las familias, los servicios y los programas que gestionan, dando lo mejor de sí mismos para que todo salga adelante.

También he visto como las Mareas Naranjas de todo el territorio organizan acciones, denuncian las injusticias, nos convocan, movilizan... Defienden el Sistema en una palabra. Os pongo por ejemplo un enlace a una de las últimas acciones de la Marea Naranja de Aragón sobre la defensa del Ingreso de Inserción.  (Enlace)

Otros colectivos y asociaciones, como la asociación de directores y gerentes de servicios sociales, (enlace) elabora y nos proporciona documentos, argumentos, mantiene su actitud de denuncia ante el desmantelamiento de los servicios sociales y ante los duros corazones de quienes lo promueven. (Enlace)

Internet, la red, está llena de colectivos y personas que se posicionan, que luchan, que convocan, que comunican sus experiencias, reflexiones... Barro un poco para casa y os pongo un ejemplo de ello: la blogotsfera (Blogosfera del Trabajo Social).

Más de 1.000 Trabajadores Sociales nos vamos a reunir en el Congreso que el Consejo General y el Colegio de Málaga han organizado. "La Intervención social en tiempos de malestares: sabemos, podemos, queremos." Sobran las palabras.

Algunas personas y familias que conozco están solucionando sus problemas, sus conflictos, saliendo adelante, agarrándose y utilizando los pocos recursos que el sistema ha dejado a su alcance.

Las alumnas en prácticas han llegado este curso a mi centro con la misma mezcla de inexperiencia, incertidumbre e ilusión de siempre. Savia nueva y empuje para la profesión. Al respecto os recomiendo esta entrada de Nacho sobre el tema.

Los compañeros del sistema educativo han organizado una huelga y con valentía y coraje, se están oponiendo a una Ley Educativa que arrasa el Sistema Educativo. No tanto como la Reforma Local va a hacer con el nuestro, pero casi.

[Abro otro paréntesis: (¿seremos capaces en Servicios Sociales de organizarnos del mismo modo? Creo que ahí está uno de nuestros grandes retos.) Cierro parentesis.]

En fin, un montón de motivos para la esperanza. Unos más pequeños, otros más grandes, pero motivos al fin y al cabo.

No sé qué pasará al final. Tal vez lo único que merezca la pena sea el camino, me dice Wang...

viernes, 18 de octubre de 2013

¡Malditos!...

 Hoy siento que la batalla se ha perdido.  El Sistema de Servicios Sociales, ese que nos atrevimos a soñar y que por un fugaz instante casi pudimos sentir, se ha evaporado. Como se evaporan los sueños cuando te das de bruces con la cruda realidad.


Soñabamos con un sistema que acogiera, que redujese las desigualdades, que garantizara derechos... capaz de aliviar el sufrimiento de la gente, de contribuir eficazmente a generar condiciones de vida digna. Una sociedad para vivir y para convivir.

Unos servicios sociales para todos y todas. Independientemente de sus circunstancias. Donde las personas fuesen más importantes que las necesarias normas y reglamentos. Un sistema para todos.

Pero ellos, los poderosos, lo han destrozado. Les maldigo. Maldigo sus recortes, su ostentación, sus obscenos argumentos, sus mentiras, sus manipulaciones y su poderosa propaganda. Han conseguido imponer la ley del más fuerte, el "sálvese quien pueda", el "no te lo mereces".

Los derechos sociales han sido sustituidos por la limosna, televisada y expuesta. Las prestaciones sociales son dádivas graciables y los procesos... los poderosos no creen en los procesos. Ellos ayudan para sentirse bien y por que queda feo que los pobres mueran a sus puertas. Pero no creen en ellos. No les importan. No les importamos. "Tanto tienes, tanto vales". No valemos.

Son tiempos duros. En los que la esperanza apenas se sostiene. Nos queda poca capacidad de lucha, de aguante. Nos han derrotado.

Quisiera no sentirme así. Tal vez haya sido la semana, dura y llena de malas noticias que acabamos de atravesar. Tal vez la semana que viene recupere la esperanza que hoy no tengo. Tal vez vuelvan los sueños. Esos que teníamos y que nos están arrebatando. 

¡Malditos!...

miércoles, 16 de octubre de 2013

Enemigos íntimos

Hoy os propongo un acertijo matemático: dividir 650 entre 10. ¿Fácil, no? Ahora un poco más complicado, no mucho: dividir 300 entre 15.


http://www.flickr.com/photos/grandmaitre/5846058698/
Si a vosotros, como a mí, os salen las cifras de 65 y 20 respectivamente os diré qué son estas cifras que, como todas, si no se contextualizan no se acierta a comprender su significado.

Y es que son dos números con los que me topé la semana pasada cuando revisaba algunas cosas para escribír la entrada sobre los "Malos hijos" .

65 son las mujeres asesinadas cada año como consecuencia de la violencia de género. 650 en los últimos 10 años. 650. ¡650!  Una cifra escandalosa de la que sólo alcanzamos a ver su magnitud cuando trascendemos del goteo incesante de casos a mirarlos en su conjunto. Cualquier accidente, el del tren de Santiago por ejemplo, que alcance unas decenas de muertos nos deja conmocionados y entristecidos durante mucho tiempo. En este caso son centenares las mujeres muertas pero, ocurre igual con los accidentes de tráfico, como se van produciendo poco a poco no terminamos de comprender los números de semejante drama.

Pero si esta cifra es espeluznante os voy a decir el significado de la siguiente: 20 son los niños que mueren asesinados a manos de sus progenitores cada año. Sí, lo habéis leído bien. 300 niños en los últimos 15 años.
http://www.flickr.com/photos/juanydiego/4352129671/
¡300!  Alarmante. ¿Cómo puede estar sucediendo en una sociedad que llamamos "civilizada"?

Esta segunda cifra me ha dejado más removido si cabe que la primera. Porque las cifras sobre la violencia sobre la mujer, que aunque como digo me han sorprendido al ver los datos agregados, era algo que ya intuía. Son multitud las páginas de instituciones y organismos, asociaciones, que se hacen eco de estas estadísticas y de los casos concretos que hay detrás de ellas. Es una violencia, que gracias al trabajo de estas entidades y personas, ha conseguido visibilizarse.

Algo que me parece que no pasa todavía suficientemente con la violencia sobre la infancia. Los datos son mucho más difíciles de conseguir y las entidades que se ocupan de ellos son sin duda menos que en la violencia anterior.

300 niños asesinados por sus progenitores. Probablemente la punta del iceberg de esta otra epidemia social que es la violencia sobre la infancia, el abuso y el maltrato infantil y sobre la que me parece necesario un esfuerzo social de concienzación, de visibilización, para intentar erradicarla.

Os dejo el enlace de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil, una página imprescindible y llena de recursos en este tema. http://www.fapmi.es/