jueves, 18 de diciembre de 2014

Aclarando conceptos bélicos...

A veces utilizo metáforas bélicas en este blog. Que si estamos en guerra, que si estamos invadidos, que si las trincheras de la acción social, que si son tiempos de resistencia... Ya he dicho en otras ocasiones que no me entusiasman estas metáforas, pero las utilizo porque me parece que describen con exactitud algunas dinámicas en las que estamos envueltos los profesionales de la acción social. A pesar de ello, por lo que he hablado con algunos colegas, es conveniente hacer algunas precisiones.


Si alguna vez se me ha interpretado que la guerra a la que me refiero es entre el ejército de profesionales del sistema y las hordas de usuarios que nos invaden, me he explicado bastante mal. Nada más lejos de mi intención. Sé perfectamente cual es mi bando, nuestro bando. Y considero que es un bando compartido con nuestros usuarios, con la gente que lo está pasando mal.

¿Contra quién? 

Pues básicamente contra todos los que militan, más o menos conscientemente, en esa ideología neoliberal que defiende la desaparición del estado de bienestar social y la ausencia de protección social para los desfavorecidos.

Pero no sólo contra éstos. 

También contra todos aquellos que, investidos de una aparente defensa de los derechos sociales, tan sólo buscan su protagonismo y el colocarse medallas al estilo de "el más solidario" o "el más comprometido".

También contra todos aquellos cuya actuación responde más a sus necesidades emocionales de sentirse bien que a una necesidad objetiva del supuesto objeto de esa actuación.

Por supuesto contra todos aquellos que utilizan el sufrimiento humano para hacer política. Para promocionarse, para publicitarse o para medrar.

Contra los que tienen agendas ocultas, y persiguen intereses que nunca confiesan. Contra los que manipulan.

Del mismo modo contra aquellos incapaces de generar sinergias, que se sienten en posesión de la verdad y sólo persiguen el grito y la violencia como única alternativa.

Contra los más puros, los perfectos que todo lo hacen bien, que no saben nadar en aguas revueltas, embarradas, para conseguir los objetivos.

Contra los que son incapaces de utilizar las posiciones "down", y siempre pretenden imponer sus posturas.

Contra los que utilizan a los usuarios y su sufrimiento para sus intereses particulares, cosificándolos para atacar a otros. 

Contra los que utilizan la dialéctica y no la dialógica.

Contra los que consideran que en la acción social todo vale, que cualquiera está preparado, que basta tener un poco de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno para opinar, para proponer o para dirigir.

Iluminados, advenedizos, paracaidistas....

Todos ellos sobran. Si no son el enemigo, son unos traidores que están impidiendo la lucha contra él. Hay que extirparlos. Y es difícil, muy dificil.

Esta es mi guerra. Contra todos ellos.

Y aunque sea obvio el decirlo, nunca contra ningún usuario. En ningún caso. Aunque esté seducido, manipulado o utilizado por alguno de los anteriores. 

Espero haber sido claro.


6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu entrada. Normalmente estoy muy cerca de lo que escribes, pero en esta ocasión más. Al leerte se perciben trasparentes las emociones o, al menos, a mí me lo parece. Eso es algo que me engancha a tu blog. Felicidades.

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    1. Sí, Elena. Esta entrada me ha salido desde las tripas. A veces se hace duro presenciar algunas derivas en las que está cayendo el sistema y me permito compartir con vosotros algunas de mis sensaciones. Gracias por tu cercanía.

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  2. Posicionados en la defensa de la profesión y de las personas, pero en contra de los voceros interesados que se suben al carro de lo más conveniente. Me gusta leerlo y releerlo, Pedro. Un saludo.

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  3. Gracias, Alicia, un saludo para tí también.

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  4. Habitualmente logras expresar sensaciones que a mí me cuesta mucho definir y cuando te leo pienso ¡exacto, eso es! muchos frentes, muchas trincheras, pero nunca jamás el enemigo es el usuario, por más que quieran confundir bandos desde posiciones interesadas. Gracias, Pedro, una vez más.

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    1. Gracias a tí Eladio. ¡Qué importante para nuestra profesión!, poner palabras, sacar lo oculto, aclarar el silencio y el secreto...

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Gracias por comentar.