viernes, 17 de febrero de 2017

El secuestro de la relación de ayuda



Establecer una relación de ayuda con alguien es algo verdaderamente complejo, pues requiere de mucha técnica, un compromiso ético, cierta experiencia y también, por qué no decirlo, algo de arte. 


Algunos pensamos que esa es la principal función de los servicios sociales y la verdadera razón por la cual somos necesarios en ellos los trabajadores sociales, cuya formación universitaria nos permite realizar correctamente esa (compleja como digo, a la vez que apasionante), aventura de ayudar a alguien. Sólo nuestra disciplina, y no en exclusiva sino en colaboración con otras afines, es capaz de abordar todos los matices y factores que son necesarios para ello.

Paralelamente, hay quien piensa que la función de los servicios sociales no es la generación de esas relaciones de ayuda, sino que su cometido fundamental es proveer de recursos (económicos la mayoría de las veces) para las peticiones (no necesidades, ni demandas) de la gente. Es un esquema muy simple y potente. Por ejemplo: alguien alega no tener dinero ni recursos para pagar el alquiler. Los servicios sociales son los encargados de comprobar esa ausencia de recursos y una vez certificada, conceder la correspondiente prestación económica para afrontar el pago.

En un ejercicio de reduccionismo necesario para continuar mi reflexión, denominaré a ambas posiciones como RELACION DE AYUDA vs. PROVISIÓN DE RECURSOS y obviaré por el momento otras cuestiones y matices que he ido desarrollando en muchas entradas de este blog.

Quedémonos sólo con las dos posiciones y vamos a reducirlas un poco más (siendo consciente de que con cada reducción uno va siendo cada vez más impreciso). Hablaremos de AYUDAR vs. SUBVENIR.

AYUDAR entendiéndolo dentro de un marco terapéutico, pues se persigue en última instancia el cambio del sujeto para que pueda superar su situación, y SUBVENIR dentro naturalmente de un marco asistencial que pretende únicamente cubrir las necesidades del usuario.

Llegados hasta aquí, diremos que el debate sobre qué posición tienen que adoptar los servicios sociales está muy lejos de estar resuelto. Conviven ambas posiciones en una dialéctica que frecuentemente se torna problemática, dado que tanto los paradigmas de los que parten como las estrategias que promueven son en muchas ocasiones incompatibles y/o antagónicos.

Todas estas reflexiones surgen de una noticia que una compañera, Alba Pirla, nos hacía llegar el otro día. En ella denunciaba la situación de algunos servicios sociales en Lleida, presionados en su trabajo por diversas plataformas ciudadanas. Por mi parte, leía con verdadera preocupación las dinámicas que se habían generado y la difícil situación que estaban sufriendo muchos profesionales. Alba compartía las reflexiones que al respecto hacía otro compañero, Ramón Juliá, en el blog Ágora del treball social de Lleida. Os invito a que las leáis, pues el problema debe hacernos reflexionar y el escrito del compañero contiene muy buenas claves para ello y aporta a mi juicio elementos muy pertinentes.

Situación en la queda el usuario
Por mi parte, comprendo la situación de esos compañeros y compañeras que han sufrido esas situaciones. A mucho menor nivel, yo también he tenido ese tipo de presiones y he visto cómo usuarios eran “secuestrados” por activistas de algunos movimientos y utilizados en nuestra contra, interrumpiendo procesos de ayuda y dañando irremediablemente el trabajo profesional realizado. Además de las consecuencias para esos usuarios, sé lo difícil que es para los profesionales presenciar y soportar esos procesos y si, como en Lleida, las presiones entran en la agresividad y la violencia no puedo más que decirles a estos profesionales que, aún que sea virtualmente, estoy incondicionalmente de su lado.

Porque en realidad, y vuelvo a la reflexión de inicio, lo que está sucediendo no tiene que ver con ellos. Es consecuencia de la dialéctica que señalaba y en el fondo, del fenómeno que se describe como deslizamiento de contexto.

Volvamos a nuestras queridas y erróneas simplificaciones y digamos que la dialéctica descrita  entre AYUDAR y SUBVENIR es resonante a la dialéctica entre CONTEXTO TERAPÉUTICO y CONTEXTO ASISTENCIAL. Ya hemos hablado en este blog (y seguiremos hablando) del valor terapéutico de todos los contextos, incluido el asistencial y de cuestiones como si éste debe o no formar parte del sistema de servicios sociales, pero esas cuestiones vamos hoy a dejarlas de lado.

Cardona y Campos (2009) definen con claridad el fenómeno de deslizamiento de contexto:


“En el marco de las profesiones orientadas a las relaciones de ayuda, y por tanto, desde la perspectiva del Trabajo Social, la definición del contexto de intervención profesional pasa necesariamente por explicitar la finalidad, los propósitos, las expectativas y las disposiciones, y que éstos sean compartidos por las personas que integran una relación de ayuda permitiendo, a su vez, la creación de una relación colaborativa de confianza en el marco de un servicio.
No definir adecuadamente un contexto da lugar a la probable confusión de los significados entre los participantes (trabajador/a social y sistema cliente), que pueden tener la vivencia de estar trabajando en contextos diferentes, con finalidades diferentes. Esta situación se verá más agravada si el profesional no se percata de que se ha producido una discrepancia de contexto, un cambio de contexto, y por tanto un cambio en las pautas de relación, dando lugar al fenómeno de “deslizamiento de contexto” descrito por Selvini (1990):
Sin un marco de referencia (contextual), compartido, al menos en mínimo grado, los malos entendidos y las discrepancias comunicativas son inevitables. La confusión se agrava si los participantes no son conscientes de haber encontrado un propósito o un marco de referencia comunes.
Esta situación puede verse como un terreno abonado para generar situaciones de dependencia y cronicidad entre las familias y los servicios asistenciales”
Portularia Vol. IX, Nº 2, [17-35]

Y es también terreno abonado, añado yo, para que sucedan situaciones y conflictos como la que estamos refiriendo.

La indefinición del contexto entre el que el profesional considera que debe utilizar (terapéutico) y el que el usuario pretende (asistencial) es la causa de las dificultades de comunicación y entendimiento entre ambos y por tanto, de conflicto.

Por ejemplo, en el contexto terapéutico es importante preservar la relación, espacio e intimidad entre profesional y usuario. Es lo que piensan los profesionales de Lleida cuando definen en su protocolo que no harán entrevistas a nadie que vaya acompañado por plataformas y personas que intenten presionar a los trabajadores sociales. Pero eso lo piensan, como digo, porque definen su contexto como terapéutico. En el contexto asistencial en el que se define el usuario, eso no tiene importancia, por lo cual no hay posibilidad de entendimiento.

Y cuando hay un conflicto en una díada (en nuestro caso profesional-usuario), indefectiblemente aparecerá un tercero (en este caso esas plataformas o activistas), para constituir la necesaria coalición que desequilibre la balanza.

Errando el tiro
Además, es necesario tener en cuenta que en la coalición usuarios-plataformas intervienen muchos factores. Los usuarios pretenden forzar ese contexto asistencial respondiendo a fenómenos intrínsecos como la delegación, la desresponsabilización, cronicidad, dependencia y pasividad dentro en muchas ocasiones de una situación que Cirillo describe como “síndrome de indemnización” y que en otra ocasión desarrollaremos. Por otra parte, los intereses de esas plataformas son más de orden político y en algunas ocasiones fundamentadas en búsquedas de protagonismo cuando no en otras carencias personales que propician la “cosificación” de los usuarios.

Naturalmente, la pregunta es obligada: ¿cómo salir de esta situación?. La única manera es redefinir el sistema de servicios sociales, pues en la definición actual están los contextos tan confusamente mezclados que los deslizamientos son inevitables. A falta de esta redefinición general del sistema, tal vez podamos intentar redefiniciones internas, pero difícilmente así solucionaremos el problema.

Mientras, tal vez lo único que podamos hacer sea metacomunicar, hablar de la propia comunicación y de los elementos que subyacen a estos contextos y relaciones.

Que es lo que he pretendido yo, no sé si muy acertadamente, en esta entrada.

P.D. Un fuerte abrazo de Wang y otro mío para los y las profesionales que están sufriendo esas situaciones de presión y coacciones.

37 comentarios:

  1. Gracias por esta reflexión, una vez más. Te acompaño otra de mi hermano (psicólogo y coach ejecutivo): https://www.pablotovar.com/arreglas-ayudas-o-sirves/

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    1. Gracias Virginia, interesante conceptualización la de tu hermano. Un abrazo.

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  2. Esta situación que describes está ocurriendo yo creo que en muchos lugares. A mi humilde entender actualmente, y dada la indefinición de los servicios sociales, en mi caso públicos, de Ayto pequeño, nos encontramos con que las familias acuden para ambas cosas, relación asistencial pura y dura, y relación de ayuda si el profesional la enmarca e involucra. Cuando acuden acompañados de plataformas, abogados, etc, lo hacen ante la duda sobre sus derechos asistenciales, dudas fomentadas por la indefinición de sus derechos, las variaciones de valoración dentro de un mismo ente,. Etc. Desde luego en esa entrevista no se puede trabajar la relación de ayuda, pero yo me pongo en sus zapatos y ante la duda, se pide ayuda, y hasta la fecha no me he negado a atender estás consultas, eso si, centrada exclusivamente en la duda en cuestión. Sería más sencillo con una Cartera clara y publica de derechos, e infinitamente mejor si hubiera renta básica y nos dedicaramos solo a nuestro trabajo, para ello seguimos luchando.

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    1. Gracias, Belén, por compartir tu experiencia. Un abrazo.

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  3. Lo has explicado perfectamente, el asunto de los contextos es clave en servicios sociales, ojalá lo conociesen más profesionales ¿o debería decir operadores?

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    1. Me gusta el concepto de operadores, y también profesionales. Y sí, el análisis de contextos es algo muy importante para orientar la intervención. Para mí, imprescindible.

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  4. Totalmente de acuerdo con todo lo que has dicho. Siempre he sostenido que el Trabajo Social tiene que seguir evolucionando, y el problema es que hemos llegado a un punto de estancamiento en parte por la propia Administración, por los usuarios, y en gran parte por los propios Trabajadores Sociales. La mayor herramienta que tenemos para trabajar con una persona somos nosotros mismos, y todo lo demás son accesorios...

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  5. Interesante e importante tu planteamiento. Eso sí, incorporaria dos o tres elementos fundamentales que nos tenemos que plantear de una vez: La función política de nuestro trabajo, la función de ciertas teorías y autores en el posicionamiento profesional, y la evaluación de nuestras prácticas hasta el.momento.A veces nos pienso como subidos a una bicicleta y pedaleando fuerte, frustrados por no avanzar, sin darnos cuenta de que la bicicleta es estática. O salimos de nuestro rol de expertos que le dicen al.otro cómo cambiar, y nos alojamos con nuestros consultantes en sus luchas, o vamos mal. Un abrazo y enhorabuena.

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    1. Gracias, Karina, por comentar. Tocas temas muy complejos en tu comentario. La función "política" de nuestro trabajo entronca con la histórica función de reforma social que encuentra en nuestras raices, pero creo que no son lo mismo. Con respecto a teorías y autores, al igual que sobre nuestras prácticas, coincido contigo en la necesidad de esa evaluación permanente.
      Lo que me genera más dudas es la dicotomía que planteas entre "rol de expertos" vs. "compañeros de lucha". No me identifico con ninguna de esas dos denominaciones ni me encuentro en una tensión dialéctica parecida.
      Saludos.

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  6. Verdades como puños; la sociedad en la que vivimos es cambiante y también debe serlo el Trabajo social. La administración y la política deberían ser simplemente valores añadidos, somos nosotros los trabajadores sociales los que estamos al pie del cañón y por ello debemos esforzarnos y seguir trabajando por una sociedad mejor.
    Andrea Jodar Ibarz (Alumna Trabajo Social- Universitat de Lleida)

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    1. "Trabajar por una sociedad mejor" no sé muy bien si es objeto de nuestra profesión o no. En todo caso, compartido con otras profesiones y otros niveles de la sociedad (ciudadanos y políticos, principalmente). "Estar al pie del cañón" "esforzarnos" y "adaptarnos como profesión a los cambios sociales" son cuestiones que compartimos todos, pero son conceptos muy generales. ¿Cómo crees que debe hacerse en concreto eso que dices?

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  7. Eva Agustín Peiret26 de febrero de 2018, 21:15

    Hola, soy Eva Agustín, alumna del Grado de Trabajo Social
    Los servicios sociales han adquirido una manera de trabajar en la que la sensación es de prestar ayudas únicamente para cubrir la necesidad, sin haber un trabajo profundo del caso(debido a la gran cantidad que hay) por otro lado, la parte activista incita a querer esas ayudas para cubrir las necesidades, sin un trabajo del usuario detrás, dicho esto, desde el punto de vista en que he conocido a personas que participan en ese activismo y al haber estado presente en un par de asambleas, para ser conocedora de la situación. Todo esto ha creado un ambiente un poco ambiguo a la vista de los usuarios, en relación a los servicios sociales.
    ¿La solución? Creo que lo principal seria la existencia de más personal y el uso de recursos/entidades fuera de los servicios sociales, para poder agilizar la gestión de los casos y por otro lado hacer un trabajo individualizado más profundo de los usuarios, motivarlos, no solo para cumplir condiciones si no para empoderarse y salir de la situación, además de asistir sin acompañamiento de los activistas, ya que entorpecen el trabajo de los profesionales. Todo esto lo veo desde un punto de vista ‘’lejano’’, ya que no sé exactamente la situación en la que se encuentra servicios sociales.

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    1. Sara El Moutkani Villanueva26 de febrero de 2018, 21:17

      Hola soy Sara El Moutkani, alumna de Trabajo Social y estoy totalmente de acuerdo con lo que dice mi compañera. El hecho de que se piense que los servicios sociales sirven para otorgar recursos económicos crea la cronicidad de los casos. Los usuarios terminan dependiendo de los servicios sociales y no intentan buscar alternativas por si mismos ya que no hay un trabajo de empoderamiento.
      Así que también creo en que la solución está en hacer un trabajo individualizado para cada usuario de manera que se les den las herramientas para que pueda empoderarse y poder erradicar con la cronicidad.

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    2. Hola Eva. En el fondo, el conflicto profesionales-usuarios (activado en ocasiones por esos "activistas", en lo que a mí me parece un error estratégico de los mismos) no es sino un fenómeno de deslizamiento de contexto, tal y como he intentado explicar. El objeto de los servicios sociales se encuentra hoy bastante indefinido, sobre todo en lo que respecta a la política de garantía de ingresos. Hay posturas bastante divergentes al respecto, entre los que pensamos que dicha política debería ser autónoma del sistema de servicios sociales y los que piensan que forma parte intrínseca del mismo. Estas diferencias no son banales, pues responden a paradigmas muy diferentes en la comprensión de la política social y por ende, de la intervención social e incluso me atrevo a decir de lo que denominamos "derechos sociales". Con esta indefinición, las expectativas y funciones quedan confusamente relacionadas y es el origen de esos conflictos (mucho más que, como planteas la causa en la presión de la gran cantidad de demandas -aunque también pueda influir en parte-). Saludos y gracias por acercarte a mi blog.

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    3. Hola Sara. Tocas un tema interesante y complejo, como es el de los efectos iatrogénicos de las prestaciones sociales. ¿Crean dependencia? ¿Cronifican situaciones? ¿Generan desresponsabilización? ¿Empoderan o anulan capacidades?.
      Son temas que debemos estudiar y responder desde el nivel técnico.
      Saludos.

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  8. Hola somos estdudiantes de Trabajo Social en Lleida, Anna, Mireia, Marta y Julia siguiendo el hilo de la pregunta; creemos que para cambiar el sistema de servicios sociales es necesario redefinir el concepto, cambiar la forma en que la sociedad entiende el trabajo social, como una maquina expendedora de recursos, y no es así (solo una pequeña parte). Pero sobretodo quien tiene que entenderlo es el propio profesional. No debemos confundir ni dudar de nuestras funciones, y tenemos que dar a conocer lo que hacemos para que asi muchas personas entiendan nuestra labor, tanto terapeutica como asistencialista.

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    1. Hola, coincido con vosotras en la necesidad de redefinir el concepto de servicios sociales, más bien aclarar su objeto, así como establecer con claridad dentro de él las funciones del Trabajo Social. Me atrevo a sugeriros al respecto la lectura de otra de mis entradas "Las Leyes de Newton y la atención a la pobreza" (podéis buscarla con el buscador de la esquina superior izquierda del blog). Saludos y gracias por vuestros aportes.

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  9. Hola somos cuatro estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Lleida: Ariadna Aguiar, Duna Hernanz, Gabi Mendoza y Lidia Reche. En nuestro grupo hemos reflexionado que creemos que las técnicas utilizadas anteriormente de tipo amenazadoras, como por ejemplo la RMI, nos han visto como los enemigos de los mismos clientes. Casi queríamos domesticar antes de que empoderar. Por ejemplo si queremos conseguir que una persona disfrute de un recurso, muchas veces utilizamos "amenazas": "si tose hijos no van a la escuela intervendrá DGAIA" y creemos que hay otras formas para conseguir que el usuario comprenda la importancia de la educación.
    En resumen, no justificamos que las plataformas tengan que retomar acciones amenazantes hacia los profesionales pero sí somos críticos con el trabajo que desarrollan algunos trabajadores o profesionales podemos comprender la rotura de relación de ayuda entre el usuario y el trabajador social.

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    1. Hola. Establecer una relación de ayuda, como digo en la entrada es algo muy complejo y mucho más en los contextos como los que planteáis, que definimos como cohercitivos.
      Para trabajar en ello se requiere de una formación profunda y de la comprensión previa de algunas claves importantes. Un autor, Stefano Cirillo, tiene escritas algunas cosas al respecto. Os recomiendo su libro "Malos Padres", donde desarrolla algunas de ellas dentro del área del maltrato y de la protección infantil.
      Saludos.

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  10. Carla López, Meri González, Aida Ibrahim, Àngela Pena27 de febrero de 2018, 9:16

    El conflicto que se produce entre profesional y usuario es todo causa de lo que cada persona entiende y de lo que la gente puede llegar a ver o interpretar. Por lo tanto imaginemos que los recursos económicos desaparecieran, entonces ¿los trabajadores sociales practicarían un buen modelo de intervención centrándose directamente en el usuario y así ir más allá del problema sin poner parches y ayudar a través de las capacidades del usuario para salir del agujero?
    Universitat de Lleida, alumnas de 3°

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    1. Hola, como he ido explicando el conflicto es causa de ese deslizamiento de contexto. Con respecto a vuestra pregunta, creo que sí: sólo puede hacerse un buen Trabajo Social en Servicios Sociales si se libera a este sistema de la función de garantizar la supervivencia material de las personas. Mientras ello no suceda seguiremos envueltos en un "baile endiablado". Os sugiero al respecto mi entrada "La danza de la demanda". Saludos.

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  11. Hola! Soy Cristina Boncompte ,alumna de Trabajo Social.
    En primer lugar sería de hipócritas no aceptar que el trabajador social es un proveedor de recursos ,en tanto que el hecho de crear una relación de ayuda para el individuo, aunque en él no esté latente , es un recurso .

    No obstante, si lo observamos desde la perspectiva donde la provisión de recursos es meramente asistencial; No és productivo ni para el trabajador social que lucha por intentar guiar al usuario en que aprenda a saber pescar un pez ,tanto como para el usuario que sin recursos y sin saber donde pescar quiere tener su pez y comer como el resto .

    Como bien dices , no es responsabilidad del usuario la realidad en la que estamos emergidos. Podría decirse que és por una conformidad de la sociedad ante la situación , la mala gestión de recursos o la falta de estos, no sería del todo falso .
    Pero si los trabajadores sociales que llevan tiempo enfrentándose a injusticias, más los que nos adentramos en estas trincheras , se encuentran también subyugados por varios ejes(Entidades,conflictos inesperados,instituciones) en esta paradoja de AYUDAR /SUBVENIR .
    Este será el principal conflicto ,cada vez tenemos que defender más la necesidad de ver objetividad en nuestro trabajo y desestigmatizar el papel de caridad y asistencialidad que existe por una visión atada a antiguos contextos, como es el de la sociedad arraigados a la religión y a unos valores patriarcales. Debemos dejar de lado en este siglo el asistencialismo y creer más en el poder del individuo.
    Podremos no acabar con ello pero si reducir y clarificar los conflictos y paradojas que causa al profesional el Ayudar/Subvenir uniendo estos dos conceptos .

    Por último me gustaría exponer una duda que me ha generado esta situación ; Si nuestra disciplina se compone de un trabajo interdisciplinar i en colaboración con otras profesiones, en la búsqueda de factores que nos lleven al abordaje de las necesidades,en medida de l posible. No deberíamos valorar el trabajo social con igual importancia ante el resto de formaciones ,en la realización tanto de la intervención como del diagnóstico ?

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    1. Hola de nuevo, Cristina. Podríamos redundar en que tampoco el Trabajador Social es un recurso en sí mismo, sino que lo es la relación que pueda generarse entre profesional e indivíduo, en una construcción compartida.
      Con respecto a tu última pregunta, creo que la respuesta está en TRANSDISCIPLINARIEDAD, herencia del pensamiento complejo de Edagar Morin y concepto al que te invito en que profundices. Saludos.

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  12. A mi el termino de relación de ayuda no me gusta mucho, pero he visto que es un concepto ampliamente utilizado por nuestros profesores y también autores más conocidos. Hay que tener en cuenta que el trabajador social no ha de ser moralizador, no ha de perseguir educar a nadie, su fin final no es ayudar, me gusta más la expresión: establecer vinculo.

    És la creación d'un vinculo basado en la relación horizontal lo que permite que la ayuda sea bidireccional, en tanto que, es también el usuario quién nos ayuda a nosostros a hacer bien nuestra faena, nosotros ofrecemos herramientas, técnicas, soporte y en efecto y quizás sí; ayuda.

    Ayudar me parece más constructivo que subsanar, eso es obio. Debemos indagar en el porque nuestros usuarios esperan lo que esperan de nosotros, tengo la sensación que la administración (limitada a nivel de entendimiento politico y limitada a nivel economico)no es capaz de ubicar al trabajador social en un mapa humano de intervención, más bien creo que concibe al trabajador
    social como alguién que no puede operacionar sin automatizismos.

    Este paradigma en gran parte debe la culpa a trabajadores sociales los quales no han sido capaces de aclarir que hay un error en el imaginario colectivo sobre como debe actuar un agente de cambio (trabajador social), hay que esmerarse en acabar con las injusticias, pués bien acabemos con la justicia de que se nos tache de proveedores simples de recursos si no podemos es que algo hemos echo mal!

    El trabajo social es relativamente nuevo en el curso de la humanidad, por eso es entendible que hayan podido existir problemas de comunicación, y de concepto, y también de acercamento a la sociedad. Creo que aún estamos en el "plan de Marketing" de lo que ha de ser la creación del verdadero trabajo social des de una visión humanista que trabaje para y por un mayor vinculo que promueva el humanismo por encima del materialismo.

    Felicidades por el blog!

    Dani Delgado, estudiante de 3º en grado de trabajo social, UDL

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    1. Gracias por comentar, Dani. Con respecto a lo que dices el vínculo, la relación, no serían más que instrumentos para realizar la ayuda, que respondería así al objeto de nuestra profesión. En cuanto a nuestra responsabilidad para acabar con las injusticias (ni siquiera como dices en las atribuciones y definición que de nosotros hacen otros actores), creo que es una responsabilidad compartida, que no podemos solucionar nosotros sólos.
      Saludos.

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  13. Com a estudiants del grau en Treball Social, creiem que hauríem de tenir en compte l’existència dels dos mètodes plantejats en el text (assistencial i terapèutic). Considerem que treballar-los complementàriament, esdevindria més favorable ja que ens brindaria l’oportunitat de poder emprar aspectes pràctics d’ambdós models d’actuació.
    La visió que els usuaris tenen sobre els Serveis Socials, empeny cap a l’assistencialisme, dificultant així una ajuda més integral per part dels professionals i allunyant-ho de l’abordatge terapèutic.

    Mar Calucho, Aldana Atamaniuk i Núria Carrobé

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    1. Hola. Más que métodos o modelos, lo asistencial o lo terapéutico son contextos de intervención, es decir, marcos que definen la relación entre el profesional y el cliente y donde se definen clara y explicitamente la finalidad, propósito y expectativas de la ayuda. Trabajarlos complementariamente, como decís, puede ser complicado por el riesgo de confundirlos y caer en ese deslizamiento de contexto que venimos señalando. Para hacerlo, habría que plantear división de equipos y/o de profesionales y si ello no es posible, explicitar con claridad cuando se está en un contexto u otro. Saludos.

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  14. Hola!! somos Sara El Moutkani, Julia Farré, Cristina Boncompte, Joan Gonzalez

    En nuestro grupo nos hemos planteado el echo de que, como trabajadores sociales, como podemos mejorar i potenciar nuestra relación de ayuda con los usuarios?
    Creemos que es muy importante poder obtener una buena relación de ayuda profesional – usuario para así poder erradicar con el pensamiento de que el trabajo social solo sirve para la provisión de recursos y reducir la cronicidad de los usuarios en los servicios sociales.

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    1. La definición de Trabajo Social como provisión de recursos es tan empobrecedora para nuestra profesión como atrayente para muchos profesionales, entre los que incluyo a buen número de trabajadores sociales. La erradicación tiene que venir desde nosotros mismos: no podemos definirnos así y para ello no hay otro camino que una profunda formación contínua. En cuanto a la cronicidad, es otro debate.
      Saludos.

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  15. Hola, somos Yvette, Rocio y Neus, del grado de Trabajo Social.
    Haciendo relfexion sobre el post, nos hemos planteado la siguiente duda: ¿Qué actuaciones se estan haciendo o se estan planteando hacer para afrontar la situación de la relacion asistencial a parte de la que se plantea en el texto?
    Gracias!

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    1. No entiendo muy bien vuestra pregunta. El contexto asistencial es uno de los contextos de intervención, tan legítimo como cualquier otro. El problema es cuando toda una profesión (el Trabajo Social) o todo un sistema (los Servicios Sociales) se identifican con ese contexto. No sé cual es la solución, pero sí tengo la sensación de que los vientos están en contra. Saludos.

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  16. Somos 3 alumnas de Tercero de Trabajo Social (Àurea, Carla Feliu, Eva Agustín), en cuanto a que los usuarios vengan con activistas a los Servicios Sociales, nos planteamos una falta de confianza o vínculo con el/la trabajador/a ya que tienen esa necesidad de ir acompañados, ¿Podría ser una de las causas?

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    1. Tenéis razón. Es evidente el problema de relación entre Trabajador/a Social-Usuario en estos casos, aunque yo no lo atribuiría a esa falta de confianza o vínculo, sino a las diferentes expectativas en esa relación.
      Saludos.

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  17. Buenos días somos Andrea, Laura y Eva, estudiantes de 3º de trabajo social de la Universidad de Lleida. Después de leer el post nos formulamos la siguiente pregunta:
    Por que la sociedad de hoy en día tiene la visión sobre que la disciplina del trabajo social está basada solamente en una función asistencialista y no se mira más allá, para tener en cuenta las funciones terapéuticas que se establecen durante la intervención a nivel profesional?
    Gracias por tu escrito, nos ha parecido muy interesante y positivo para nosotros como futuros Trabajadores Sociales.

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    1. Gracias a vosotras por vuestro amable comentario. En cuanto a vuestra pregunta, en el blog tengo escritas bastantes cosas al respecto. Podéis consultar las entradas que he recomendado antes "Las Leyes de Newton y la atención a la pobreza" o "La danza de la demanda", entre otras de mi blog.
      Saludos.

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  18. Como estudiantes de Trabajo Social de la Udl, nos gustaría que nos ayudaras a comprender el motivo por el cual las plataformas y los activistas buscan la confrontación del profesional del trabajo social con los usuarios. Quizás sea por desconocimiento de la profesión, falta de conocimiento de las herramientas que se ponen en practica, no simplemente para dar un servicio asistencialistas, si no también el hecho de mostrar habilidades que están dentro de cada uno de estos usuarios. Por lo tanto, sería necesaria una reunion entre los trabajadores sociales y los activistas para poner de acuerdo cual es el objetivo de cada uno de estos dos grupos y así exponer las finalidades.

    Gracias
    Gemma Plana, Alicia Expósito i Alba Dolcet

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    1. Buf!!! Planteáis un tema bien interesante, que requiere de mucha reflexión y para analizarlo bien habría que extenderse bastante, pues creo que hay razones sociológicas y psicológicas que explican el fenómeno. No puedo hacerlo ahora, pero sí señalaré un par de cuestiones: no me gusta el término "activistas", pues no creo que señale a un colectivo con características comunes, más bien creo que hay personas con diferentes sensibilidades y estrategias ante las problemáticas sociales. Desde ahí, a mí los activistas no me generan ningún problema, al contrario, pueden ser instrumentos y agentes útiles.
      El problema es cuando entre estos activistas hay personas que buscan el protagonismo más que la solución al problema y que proyectan y desvían hacia nosotros conflictos internos anclados en sus necesidades personales. Con este grupo de activistas es con los que hay problemas y con los que no sirve de nada intentar ponerse de acuerdo pues en el fondo, su estrategia es la confrontación, “cosificar” al usuario e instrumentalizar el conflicto en función de sus propios intereses.
      Saludos y gracias por vuestra reflexión.

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